Hoy, se trata de reencontrarme. . .

mariavemachado@msn.com

Poeta recién llegado
Hoy, me encontré contigo y con la pesadez que enmarca el dolor agigantado, de un hombre que me amo con todas las precisiones del Amor real.

Hoy, he sentido que abruptamente la vida nos volvió a poner enfrente, de dos miradas desconocidas en cuerpo, alma y piel.

Hoy, preciso de saber cuanto navegue sin timón y sin rumbo fijo hacia tu alma.

Hoy, me has dejado casi sin palabras, y digo casi, porque afortunadamente me sigo conjugando en letras.

Hoy, estoy saboreando la miel amarga que transmite tu alma, derretida en palabras ácidas, del tiempo que no se ha llevado tu corazón dolido.

Hoy, me he puesto sigilosamente ante la vida el vestido de vergüenza, el collar de nostalgia, los aretes de tristeza y tacones de coraje; un traje que no es de mi preferencia lucir, sin embargo el baile de preguntas y reflexiones en el que permanezco luego de nuestro encuentro, así lo exigió.

Hoy, por fortuna me siento más vital que antes y más suspicaz a todos mis sentidos; solamente espero que en nuestro encuentro con el vestido de humildad que procuro tejer día a día, las palabras sacudan mi voz y en baile de perdón me abraces.
 
nadie piensa en lo que perdio, ni el, gracias por mostrar tu alma de mujer en unos pocos versos, tu sensibilidad es un derroche.
Felicitaciones.
Sergio
 
Hoy, me encontré contigo y con la pesadez que enmarca el dolor agigantado, de un hombre que me amo con todas las precisiones del Amor real.

Hoy, he sentido que abruptamente la vida nos volvió a poner enfrente, de dos miradas desconocidas en cuerpo, alma y piel.

Hoy, preciso de saber cuanto navegue sin timón y sin rumbo fijo hacia tu alma.

Hoy, me has dejado casi sin palabras, y digo casi, porque afortunadamente me sigo conjugando en letras.

Hoy, estoy saboreando la miel amarga que transmite tu alma, derretida en palabras ácidas, del tiempo que no se ha llevado tu corazón dolido.

Hoy, me he puesto sigilosamente ante la vida el vestido de vergüenza, el collar de nostalgia, los aretes de tristeza y tacones de coraje; un traje que no es de mi preferencia lucir, sin embargo el baile de preguntas y reflexiones en el que permanezco luego de nuestro encuentro, así lo exigió.

Hoy, por fortuna me siento más vital que antes y más suspicaz a todos mis sentidos; solamente espero que en nuestro encuentro con el vestido de humildad que procuro tejer día a día, las palabras sacudan mi voz y en baile de perdón me abraces.



"Hoy, preciso de saber cuanto navegue sin timón y sin rumbo fijo hacia tu alma." exceletísimos versos y un gran poema en su conjunto, felicitaciones a tu obra magnífica... Ramiro
 

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