Oh !... magnífica tarde
me regala el invierno
con tibieza de sol.
Hoy voy a aprovecharla
caminando despacio
por la orilla del río
y al arrullo del agua ,
tal vez, quede dormido
tirado en una piedra
de las tantas que hay
o , tal vez , meditando
la belleza que encierran
esas cosas pequeñas
que solemos no ver.
El caso es que esta tarde ,
a pesar de estar solo
no voy a enloquecer.
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