Sheccid
Poeta adicto al portal
En esta noche desolada,
tan fría y tan calma
sólo escribo por tí
Hoy suplico en esta vana realidad
que se termine el mito
de la pobre niña inocente
que llueva en un cielo celeste
lleno de estrellas, lleno de poder.
Hoy no soy tu niña indefensa
soy guerrera de tu alma
y protectora de tu corazón
luchando contra dioses
alardeando con dragones,
muriendo en el infierno
y reviviendo en medio del fuego.
No, hoy no soy tu niña, soy amor
el amor que sembraste
con la luz de tus ojos oscuros,
el mismo amor que parte la tierra en dos
que me hace imaginar
una eternidad inigualable.
Soy guerrera derramando lágrimas de sangre
por proteger el mundo
en que reina la pasión.
Hoy, en esta noche desolada
tan fría y tan calma
sólo escribo por tí
por esa sonrisa infinita
por esos besos de miel
y ese puñal imagino se clavará en el alma
el día que me faltes,
día en que la magia de este planeta perecerá
y la soledad habitará por siempre
en un corazón sombrío
sin su rojo majestuoso
sin su calor incomparable.
Hoy no soy sólo la niña inocente
soy guerrera de tu alma
y por siempre
protectora de tu corazón...
tan fría y tan calma
sólo escribo por tí
Hoy suplico en esta vana realidad
que se termine el mito
de la pobre niña inocente
que llueva en un cielo celeste
lleno de estrellas, lleno de poder.
Hoy no soy tu niña indefensa
soy guerrera de tu alma
y protectora de tu corazón
luchando contra dioses
alardeando con dragones,
muriendo en el infierno
y reviviendo en medio del fuego.
No, hoy no soy tu niña, soy amor
el amor que sembraste
con la luz de tus ojos oscuros,
el mismo amor que parte la tierra en dos
que me hace imaginar
una eternidad inigualable.
Soy guerrera derramando lágrimas de sangre
por proteger el mundo
en que reina la pasión.
Hoy, en esta noche desolada
tan fría y tan calma
sólo escribo por tí
por esa sonrisa infinita
por esos besos de miel
y ese puñal imagino se clavará en el alma
el día que me faltes,
día en que la magia de este planeta perecerá
y la soledad habitará por siempre
en un corazón sombrío
sin su rojo majestuoso
sin su calor incomparable.
Hoy no soy sólo la niña inocente
soy guerrera de tu alma
y por siempre
protectora de tu corazón...