Candida Pedersen
Poeta recién llegado
Autora Cándida Pedersen
Hoy subiré a la colina
y esperaré la barca de la esperanza
que se llevó parte de mi a otro país,
y junto a las olas del mar
se escuchará cantar
al tierno ritmo del vaivén
con la suave brisa del viento.
Hoy puedo divisar a la blanca luna llena
reír y bailar de alegría
y puedo evocar tus ojos que se confunden
con el verdor de campos y prados.
Me iré a la colina, donde todo me habla de ti
para imaginar que yo aún en ti vivo
y recordaré la ilusión dormida,
en donde nació la aventura de amar y gozar,
con caricias de ternura y pasión
y con mis dulces besos que queman
como el fuego de un volcán.
Esta noche me dormiré en la cima de la vieja colina
para poder sentir la llama del amor
que aún sigue encendida esperándote
para hacerme feliz,
porque mi corazón aún late por ti.
Hoy subiré a la colina
y esperaré la barca de la esperanza
que se llevó parte de mi a otro país,
y junto a las olas del mar
se escuchará cantar
al tierno ritmo del vaivén
con la suave brisa del viento.
Hoy puedo divisar a la blanca luna llena
reír y bailar de alegría
y puedo evocar tus ojos que se confunden
con el verdor de campos y prados.
Me iré a la colina, donde todo me habla de ti
para imaginar que yo aún en ti vivo
y recordaré la ilusión dormida,
en donde nació la aventura de amar y gozar,
con caricias de ternura y pasión
y con mis dulces besos que queman
como el fuego de un volcán.
Esta noche me dormiré en la cima de la vieja colina
para poder sentir la llama del amor
que aún sigue encendida esperándote
para hacerme feliz,
porque mi corazón aún late por ti.
