Hoy tampoco follo.

Afrika

Poeta recién llegado
I​

Silencio.
Tan sólo silencio en los recovecos
del Eco musical que arropaba tu boca.

Leerte los dientes era leer callejones empolvados de historias que no acaban.
Mirarte a los ojos, ¡Nunca pude! Era frío el marrón de la mirilla de tu alma y,
caminando a zancadillas, pude asomarme al jardín de un bosque enzarzado y húmedo;
bailaban seres policromáticos en los pantanos de tu angustia, y yo tan sólo pude verles los pies.

Los secretos que nunca te dije legran ahora esta muchedumbre de pena y desorden
que causa tu desdén. Tus palabras se me clavan en la memoria tornándose fina lluvia,
bañando las paredes de mil casas vacías.
El aire se levanta y silba corrientes que persiguen el ciclo del polvo y del agua;
los días muerden toallas secas sin usar.

El extravío de memorias des-selladas
corre burlándose del papel circunscrito.


II. Notas de silicato.

y ya nada sirve,huir no sirve
comer no sirve
hablar no sirve,
pintar sirve un poco
y cantar, te canto
rompiéndome a pedazos
la voz quebradiza,
solloza el piano.

y ya nada sirve,
caminar no sirve
si no es para contar los pasos
echarte de menos, tampoco sirve
el pobre muere de pobre y rehúsa el pan ingrato.

escribir no sirve,
pues por cada letra que escribo
resta un poema desquiciado.

y dime, ¿qué sirve?
si vine a ti para cobrar aliento
en la hiedra de tus labios,
y me fui, tal ladrona
robándote un te quiero
y entregando mi virtud
a la cripta de tu pecho.

se oyen, en la lejanía
cantos de monges muertos
promesas sentenciarias
por cortes predilectos.

y dime, ¿qué sirve?
si prevalece lo que supura,
y aún tiemblan mis piernas,
memorias de un efímero grajo
que vino a yacer la muerte
en la ventana oscura,
mirilla de Nuestro perecedero.

se oyen, en la lejanía
ecos de una lluvia enfermiza
que nos envolvía en un profundo
letargo de sueño santo;
volvióse el cielo garzo
- en el suspiro del ocaso,
acariciándome tu voz -
el techo de nuestra perennidad.

y ya nada sirve,
escribirte estos versos
y ya nada sirve,
si espero muriendo.
 
Última edición:
I​

Silencio.
Tan sólo silencio en los recovecos
del Eco musical que arropaba tu boca.

Leerte los dientes era leer callejones empolvados de historias que no acaban.
Mirarte a los ojos, ¡Nunca pude! Era frío el marrón de la mirilla de tu alma y,
caminando a zancadillas, pude asomarme al jardín de un bosque enzarzado y húmedo;
bailaban seres policromáticos en los pantanos de tu angustia, y yo tan sólo pude verles los pies.

Los secretos que nunca te dije legran ahora esta muchedumbre de pena y desorden
que causa tu desdén. Tus palabras se me clavan en la memoria tornándose fina lluvia,
bañando las paredes de mil casas vacías.
El aire se levanta y silba corrientes que persiguen el ciclo del polvo y del agua;
los días muerden toallas secas sin usar.

El extravío de memorias des-selladas
corre burlándose del papel circunscrito.


II. Notas de silicato.

y ya nada sirve,huir no sirve
comer no sirve
hablar no sirve,
pintar sirve un poco
y cantar, te canto
rompiéndome a pedazos
la voz quebradiza,
solloza el piano.

y ya nada sirve,
caminar no sirve
si no es para contar los pasos
echarte de menos, tampoco sirve
el pobre muere de pobre y rehúsa el pan ingrato.

escribir no sirve,
pues por cada letra que escribo
resta un poema desquiciado.

y dime, ¿qué sirve?
si vine a ti para cobrar aliento
en la hiedra de tus labios,
y me fui, tal ladrona
robándote un te quiero
y entregando mi virtud
a la cripta de tu pecho.

se oyen, en la lejanía
cantos de monges muertos
promesas sentenciarias
por cortes predilectos.

y dime, ¿qué sirve?
si prevalece lo que supura,
y aún tiemblan mis piernas,
memorias de un efímero grajo
que vino a yacer la muerte
en la ventana oscura,
mirilla de Nuestro perecedero.

se oyen, en la lejanía
ecos de una lluvia enfermiza
que nos envolvía en un profundo
letargo de sueño santo;
volvióse el cielo garzo
- en el suspiro del ocaso,
acariciándome tu voz -
el techo de nuestra perennidad.

y ya nada sirve,
escribirte estos versos
y ya nada sirve,
si espero muriendo.
Una bella melancolía envuelve tus versos y se me lleva con ella. Un puñado de sugerentes e intensas imagenes pueblan tus palabras en un ejercicio de ingenio y belleza. Hermosisimo poema amiga Afrika. Un saludo. Paco.
 

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