HERNÁN SOSA
Poeta recién llegado
Era un viernes por la tarde,
en que caías como un blues,
anunciándome el presagio
de una historia que eras tú.
Perdí el aliento y aún me arde
el corazón por el naufragio
a aquel planeta años luz.
El milagro de esa sonrisa
se volvió un dulce pecado,
al instante de los besos
que me tenías reservados.
Esos ojos que hipnotizan
son un viaje sin regreso
al sitio de ningún lado.
Cuando ya no te esperaba,
te vi un día en la plaza.
Y un simple Hola nos llevó
a habitar la misma casa.
Últimamente, se me clavan
las agujas del reloj:
Y es que el tiempo ya no pasa.
Ya no es más que una mentira,
simplemente un viejo mito.
Hoy ya nada es tan temprano,
y el ayer es un delito,
un poeta que delira
a los pies de un viejo piano...
Hoy, tan sólo: el infinito.....
en que caías como un blues,
anunciándome el presagio
de una historia que eras tú.
Perdí el aliento y aún me arde
el corazón por el naufragio
a aquel planeta años luz.
El milagro de esa sonrisa
se volvió un dulce pecado,
al instante de los besos
que me tenías reservados.
Esos ojos que hipnotizan
son un viaje sin regreso
al sitio de ningún lado.
Cuando ya no te esperaba,
te vi un día en la plaza.
Y un simple Hola nos llevó
a habitar la misma casa.
Últimamente, se me clavan
las agujas del reloj:
Y es que el tiempo ya no pasa.
Ya no es más que una mentira,
simplemente un viejo mito.
Hoy ya nada es tan temprano,
y el ayer es un delito,
un poeta que delira
a los pies de un viejo piano...
Hoy, tan sólo: el infinito.....
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