Yak Mercado
Poeta recién llegado
Tengo un gusto a impaciencia,
a poca quietud por tus francas palabras,
por las ajenas caricias que de tu voz emanan,
tus letras de arrebatos e ira.
Tengo un gusto de flores distantes,
pianos de antaño y voces distintas,
de vicios y excesos, benditos excesos,
de fiesta mundana y efímera duración.
No festejamos nada, no hay nada que festejar.
Tengo un gusto a tus rarezas que desconozco,
por tus ojos que censuran,
tus caricias que delatan,
un gusto de piel fundida y distancia.
Tengo un gusto a besos sabor anhelo,
a tus brazos envolviendo mi cuello,
por tu media sonrisa,
tu risa espontánea y contagiosa.
Habría que reír mas, siempre habrá razones para reír de más.
Tengo un gusto a recuerdo pasajero,
a intermitencia y maquillada indiferencia,
de sorprendente dulzura y elocuencia;
por tus desequilibrios y distracciones.
Tengo un gusto a complicidad no pensada,
no orquestada pero al pie ejecutada,
sin partitura o renglón,
forjada y tocada con descaro.
(Un gusto a orgullo vencido)
a poca quietud por tus francas palabras,
por las ajenas caricias que de tu voz emanan,
tus letras de arrebatos e ira.
Tengo un gusto de flores distantes,
pianos de antaño y voces distintas,
de vicios y excesos, benditos excesos,
de fiesta mundana y efímera duración.
No festejamos nada, no hay nada que festejar.
Tengo un gusto a tus rarezas que desconozco,
por tus ojos que censuran,
tus caricias que delatan,
un gusto de piel fundida y distancia.
Tengo un gusto a besos sabor anhelo,
a tus brazos envolviendo mi cuello,
por tu media sonrisa,
tu risa espontánea y contagiosa.
Habría que reír mas, siempre habrá razones para reír de más.
Tengo un gusto a recuerdo pasajero,
a intermitencia y maquillada indiferencia,
de sorprendente dulzura y elocuencia;
por tus desequilibrios y distracciones.
Tengo un gusto a complicidad no pensada,
no orquestada pero al pie ejecutada,
sin partitura o renglón,
forjada y tocada con descaro.
(Un gusto a orgullo vencido)