πxel
Enzo Molinari - πxel - Costa Rica
Hoy,
encontré el unicornio azul que habías perdido
y secuestré algunos de tus colosos elefantes rosados
que zumbaban junto a mis oídos.
Bebí de tu café sin la taza y al instante se me fue la angustia.
Hice caminata diaria entre nubes,
volé consumido entre arenas movedizas
y anduve nadando entre los paisajes de tu hechizo.
Todo eso, ocurrió de repente,
mientras fabricaba mi casa junto a la tuya
y mudaba mi existencia en medio de tu aquí y de mi allá.
Hoy,
creo que logré completar, por fin, algunas cosas buenas.
Pero...
Por vez primera deseé mucho dejar de quererte.
Porque tu sangre no sólo embriaga, también envenena.
Porque el humo verde de tus ojos hipnotiza y asesina este día,
—hoy— cuando necesito vivir en completa lucidez.
http://palabras-arrancadas-al-alma.blogspot.com/2016/08/hoy.html
encontré el unicornio azul que habías perdido
y secuestré algunos de tus colosos elefantes rosados
que zumbaban junto a mis oídos.
Bebí de tu café sin la taza y al instante se me fue la angustia.
Hice caminata diaria entre nubes,
volé consumido entre arenas movedizas
y anduve nadando entre los paisajes de tu hechizo.
Todo eso, ocurrió de repente,
mientras fabricaba mi casa junto a la tuya
y mudaba mi existencia en medio de tu aquí y de mi allá.
Hoy,
creo que logré completar, por fin, algunas cosas buenas.
Pero...
Por vez primera deseé mucho dejar de quererte.
Porque tu sangre no sólo embriaga, también envenena.
Porque el humo verde de tus ojos hipnotiza y asesina este día,
—hoy— cuando necesito vivir en completa lucidez.
http://palabras-arrancadas-al-alma.blogspot.com/2016/08/hoy.html