Moriae
Poeta recién llegado
Huberto Hubertus era mi amigo.
(Él me hacía compañía en las largas
tardes de mi niñez)
Era el simpático y tierno ser
que una vez encontrada la soledad
surgía...
desapareciendo entonces
cualquier miedo
y cualquier tristeza
que había albergado en el camino
hacia su encuentro.
Huberto Hubertus era mi amigo.
Danzaba con sus largas piernas
alrededor de un fuego inexistente.
Me enseñó a ver,
a observar,
a escuchar,
a sentir...
me enseñó aquellas cosas
que dicen que no se aprenden.
(Y me enseñó a desaprender
lo que se aprende)
Huberto Hubertus desapareció un día,
se fundió con las sombras de la tarde,
se deslizó
y pareció ser el viento
y ser el agua que caía.
Mi ángel exclusivo se había ido,
y tuve que dirigir la mirada
a los otros para evitar la soledad.
Me di cuenta que nunca encontraría
a nadie como él...
pero comprendí que en cada esquina
podría encontrar a gente...
como yo.
(Él me hacía compañía en las largas
tardes de mi niñez)
Era el simpático y tierno ser
que una vez encontrada la soledad
surgía...
desapareciendo entonces
cualquier miedo
y cualquier tristeza
que había albergado en el camino
hacia su encuentro.
Huberto Hubertus era mi amigo.
Danzaba con sus largas piernas
alrededor de un fuego inexistente.
Me enseñó a ver,
a observar,
a escuchar,
a sentir...
me enseñó aquellas cosas
que dicen que no se aprenden.
(Y me enseñó a desaprender
lo que se aprende)
Huberto Hubertus desapareció un día,
se fundió con las sombras de la tarde,
se deslizó
y pareció ser el viento
y ser el agua que caía.
Mi ángel exclusivo se había ido,
y tuve que dirigir la mirada
a los otros para evitar la soledad.
Me di cuenta que nunca encontraría
a nadie como él...
pero comprendí que en cada esquina
podría encontrar a gente...
como yo.