manuel prol
Poeta asiduo al portal
Humo, polvo, anhídrido carbónico
cubren el paisaje, difuminan
entre acantilados de ladrillo
los parques desteñidos, donde ya no juegan
los niños a salvar doncellas,
a tomar imaginarias torres. Han perdido
sobre el asfalto gris la fantasía
del alma conformada de cristal y estrellas
que sabe que hay sirenas entre los arrecifes.
Hubo un tiempo
(son recuerdos aun vivos de Iria Flavia)
en que un palo cualquiera era una tizona,
el alto de un peñasco era una fortaleza
y cualquier arroyuelo un misisipi.
y una falda azul cubría un misterio, iba sembrando
libélulas de ensueños en la tarde.
Cruzábamos la infancia, íbamos creciendo
inundando los días de ninfas y centauros,
navegando en las páginas de un libro
de Salgari, de Scott o de Marc Twain
y soñábamos hazañas imposibles
sobre el mapa de España colgado en la pared
de la clase, henchido de colores:
amarillo, verde, ocre, azul..., hasta el instante
de sonar la campana anunciando el recreo.
Y el patio de gravilla era una jungla,
un campo de batalla o un estadio,
o era todo a la vez...¡La fantasía!
Los domingos,
cuando las olas del Orzán bramaban,
la Torre de Hércules era la atalaya
desde la que, en medio de la mar,
veíamos a Ulises atado en la cubierta
de un navío cualquiera cruzando La Marola.
Las sirenas tenían hermosos nombres
Laura, Irene, Carmiña, Beatriz, Rosa María...
Hay algo doloroso en la memoria.
Saber que hubo un tiempo de inocencia
en que éramos felices,
o creíamos serlo, al recordarlo ahora
en el espejo triste de un poema,
un salto vertical a lo que fuimos.
IRIA FLAVIA: Nombre del colegio al que se refiere el poma, en la ciudad de la Coruña
ORZÁN: Nombre de la playa contigua a la de Riazor, más conocida
TORRE DE HÉCULES: Edificación romana, construida en tiempos del Emperador Trajano. Es el símbolo de la ciudad.
LA MAROLA: Paso obligado para acceder al puerto, situado frente a la Torre de Hércules, que tiene fama de peligroso. Hay un dicho que reza: "Quien pasa La Marola pasa la mar toda"
cubren el paisaje, difuminan
entre acantilados de ladrillo
los parques desteñidos, donde ya no juegan
los niños a salvar doncellas,
a tomar imaginarias torres. Han perdido
sobre el asfalto gris la fantasía
del alma conformada de cristal y estrellas
que sabe que hay sirenas entre los arrecifes.
Hubo un tiempo
(son recuerdos aun vivos de Iria Flavia)
en que un palo cualquiera era una tizona,
el alto de un peñasco era una fortaleza
y cualquier arroyuelo un misisipi.
y una falda azul cubría un misterio, iba sembrando
libélulas de ensueños en la tarde.
Cruzábamos la infancia, íbamos creciendo
inundando los días de ninfas y centauros,
navegando en las páginas de un libro
de Salgari, de Scott o de Marc Twain
y soñábamos hazañas imposibles
sobre el mapa de España colgado en la pared
de la clase, henchido de colores:
amarillo, verde, ocre, azul..., hasta el instante
de sonar la campana anunciando el recreo.
Y el patio de gravilla era una jungla,
un campo de batalla o un estadio,
o era todo a la vez...¡La fantasía!
Los domingos,
cuando las olas del Orzán bramaban,
la Torre de Hércules era la atalaya
desde la que, en medio de la mar,
veíamos a Ulises atado en la cubierta
de un navío cualquiera cruzando La Marola.
Las sirenas tenían hermosos nombres
Laura, Irene, Carmiña, Beatriz, Rosa María...
Hay algo doloroso en la memoria.
Saber que hubo un tiempo de inocencia
en que éramos felices,
o creíamos serlo, al recordarlo ahora
en el espejo triste de un poema,
un salto vertical a lo que fuimos.
IRIA FLAVIA: Nombre del colegio al que se refiere el poma, en la ciudad de la Coruña
ORZÁN: Nombre de la playa contigua a la de Riazor, más conocida
TORRE DE HÉCULES: Edificación romana, construida en tiempos del Emperador Trajano. Es el símbolo de la ciudad.
LA MAROLA: Paso obligado para acceder al puerto, situado frente a la Torre de Hércules, que tiene fama de peligroso. Hay un dicho que reza: "Quien pasa La Marola pasa la mar toda"
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