Julius 1200
Poeta fiel al portal
Podemos percibir que hubo tiempos indefensos,
testigos transitorios del dolor
y de congeladas emociones,
de afanes truncos,
Causados por las frustraciones provocadas por
las guerras. De cosas terribles que basta con mencionar.
Y no hay que llevar coronas de espinas para saberlo.
Si hay hambre, si impera el terror del despotismo,
si el odio constante se hace hábito el final suele ser incierto.
Son hechos o sucesos que causantes de traumas reconocibles.
Podrían modificarse si se vislumbran en cada caricia del
viento humano una especie de Talismán.
En la segunda guerra podías ver miles de viajeros hacinados
en los barcos que conseguían escapar. Eran portadores
de los abusos que descendíans con sus bultos al
hombro habitualmente llagados y de aspecto harapiento.
Pero había algo que surgía desde lo profundo y los animaba.
Esa importante mutación, radicada en el alma y
reflejada en su ojos agobiados de repente despertada en sus mejillas,
irradiaba algo que, iba secando sus lágrimas.
Quienes vieron este escenario pensaban que el buque traía
una Bola de cristal capaz de conjurar todo el mal padecido.
los más piadosos pensaban que ese conjuro en realidad le
pertenecía a la Divinidad, o a la Fuente, al Ser, o como se le
quiera llamar. Los que saben dicen que era simplemente una
oración musitada (en verdad una inmensa Oración) que se
denotaba en los cambios en su fisonomías traslúcidas en el
murmullo sagrado de sus labios.
Era como si al descender del enorme Barco hacia el puerto
esos seres sufridos abrían las puertas de sus prisiones
sellando de inmediato la soledad y el desamparo. Descendían
las escalerillas retorciendo una trama. La puerta sellada
se abría crujiendo de mansedumbre y las pesadillas
eran tajadas para siempre.
Sus desdentadas sonrisas acababan de aceptar otro camino de incertidumbre.
restaba encaminarse con la expresión del rostro renovado.
P.D. Este relato tiene mucho de surreal aunque no en el estilo tal vez.
testigos transitorios del dolor
y de congeladas emociones,
de afanes truncos,
Causados por las frustraciones provocadas por
las guerras. De cosas terribles que basta con mencionar.
Y no hay que llevar coronas de espinas para saberlo.
Si hay hambre, si impera el terror del despotismo,
si el odio constante se hace hábito el final suele ser incierto.
Son hechos o sucesos que causantes de traumas reconocibles.
Podrían modificarse si se vislumbran en cada caricia del
viento humano una especie de Talismán.
En la segunda guerra podías ver miles de viajeros hacinados
en los barcos que conseguían escapar. Eran portadores
de los abusos que descendíans con sus bultos al
hombro habitualmente llagados y de aspecto harapiento.
Pero había algo que surgía desde lo profundo y los animaba.
Esa importante mutación, radicada en el alma y
reflejada en su ojos agobiados de repente despertada en sus mejillas,
irradiaba algo que, iba secando sus lágrimas.
Quienes vieron este escenario pensaban que el buque traía
una Bola de cristal capaz de conjurar todo el mal padecido.
los más piadosos pensaban que ese conjuro en realidad le
pertenecía a la Divinidad, o a la Fuente, al Ser, o como se le
quiera llamar. Los que saben dicen que era simplemente una
oración musitada (en verdad una inmensa Oración) que se
denotaba en los cambios en su fisonomías traslúcidas en el
murmullo sagrado de sus labios.
Era como si al descender del enorme Barco hacia el puerto
esos seres sufridos abrían las puertas de sus prisiones
sellando de inmediato la soledad y el desamparo. Descendían
las escalerillas retorciendo una trama. La puerta sellada
se abría crujiendo de mansedumbre y las pesadillas
eran tajadas para siempre.
Sus desdentadas sonrisas acababan de aceptar otro camino de incertidumbre.
restaba encaminarse con la expresión del rostro renovado.
P.D. Este relato tiene mucho de surreal aunque no en el estilo tal vez.
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