milagrosa
Poeta recién llegado
Hueles a poesía.
A noche alunada,
a madrugada,
a densa madrugada
que sumergida en este sendero
devuelve presurosa
lo que le arrebató al tiempo.
¿y esto?
Todo esto que siente
el corazón de mis manos,
estas ganas aguantadas de partirte el alma
con un beso desesperado
cual rio acaudalado
se me enfrian camino al magmánimo portal de tus deseos.
¿Me deseas tanto como mi boca a tu cuerpo?
Qué fertil
eres mujer
llevas los pechos bien puestos,
las caderas envueltas en sedas
y sublimes caricias te marcan el pasado.
Eres mujer
y sin embargo pareces hombre,
tus fuertes brazos de tempestad,
tu impetuosidad huracanada,
tu frente amplia
tu tinta sangre,
los indios de tu piel enmarañada.
Eres mujer
y vas erguida como varón,
caminas sin recordar las manchas negras del ayer,
sin recordar
que en la noche te hicieron mujer,
hembra de algún destellado viajero
que suplicante miró
tus ojos de desoladas estrellas
y palpitante creo nuevos rumbos en tu piel.
Grita,
gime,
llora,
retuércete,
no desesperes la pasión.
A noche alunada,
a madrugada,
a densa madrugada
que sumergida en este sendero
devuelve presurosa
lo que le arrebató al tiempo.
¿y esto?
Todo esto que siente
el corazón de mis manos,
estas ganas aguantadas de partirte el alma
con un beso desesperado
cual rio acaudalado
se me enfrian camino al magmánimo portal de tus deseos.
¿Me deseas tanto como mi boca a tu cuerpo?
Qué fertil
eres mujer
llevas los pechos bien puestos,
las caderas envueltas en sedas
y sublimes caricias te marcan el pasado.
Eres mujer
y sin embargo pareces hombre,
tus fuertes brazos de tempestad,
tu impetuosidad huracanada,
tu frente amplia
tu tinta sangre,
los indios de tu piel enmarañada.
Eres mujer
y vas erguida como varón,
caminas sin recordar las manchas negras del ayer,
sin recordar
que en la noche te hicieron mujer,
hembra de algún destellado viajero
que suplicante miró
tus ojos de desoladas estrellas
y palpitante creo nuevos rumbos en tu piel.
Grita,
gime,
llora,
retuércete,
no desesperes la pasión.