Sergio Qper
Poeta recién llegado
Tu odio me alimenta
es esa mi pitanza diaria
¿Qué más puedo hacer?
ya no me queda nada.
Ahora es tu voz quien me mata,
en tus venas líquidas de ira
corre sangre asesina insignificante en mi pena
la cual sin templanza acribilla mi alma.
Tu indiferencia me es indiferente,
si estás ya no existes
si existieras fenecería en tu pútrida ausencia.
¡Mas vete o quédate!
Ya no eres ni tan siquiera la sombra
que una vez me cubrió con su llanto,
ni el alma de ningún adiós silente
que se esparció por el fin del camino del olvido.
Hiéreme con tu palabra
¡Hazlo si eres capaz de dar mejor estocada
que mi burda poesía a tu cretina ínfula!
¡Hazlo!...
Demuéstrame que sabes herirme con esa ególatra falacia,
demuéstrame que sabe cantar y ser oída,
¡Haz lo que creas
pero hazlo!
Hoy mi rencor se ha llevado el recuerdo
de quien eras consigo,
atándole a sus fuertes jarcias
con un cinto de amargura
el cinto que sostuvo tu vanidad
y que ahora te roba el aire.
Hoy se ha olvidado tu recuerdo
y mi rencor no se ha ido,
ya no sé quien eras
y olvidé quien habías sido.
Hoy te alimentas de tu odio
cual es tu pitanza.
¿Qué puedes hacer?
Ya no puedes hacer nada.
Qpr-08
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