Huellas I (Los latidos de mi senda)

El regreso de Alfonsina

Poeta que considera el portal su segunda casa


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Del blanco corazón de la cañada
se nutren los latidos de mi senda;
vacía, y nunca más me vi tan llena,
sintiendo solo el paso que me arrastra.

Las vistas son promesas que diáfanas
animan a creer, la angustia cesa
y el miedo se cuestiona su existencia:
¿por qué sobrecargar a las espaldas?

Libéranse mis huellas de sus normas
(el eco del buen viento las anima)
y advierto que al dejar atrás las sombras

mi sangre como río fluye viva.
¡Del blanco corazón, agua de roca!
Jamás yo la sentí tanto y tan mía.


 
Última edición:



Del blanco corazón de la cañada
se nutren los latidos de mi senda;
vacía, y nunca más me vi tan llena,
sintiendo solo el paso que me arrastra.

Las vistas son promesas que diáfanas
animan a creer, la angustia cesa
y el miedo se cuestiona su existencia:
¿por qué sobrecargar a las espaldas?

Libéranse mis huellas de sus normas
(el eco del buen viento las anima)
y advierto que al dejar atrás las sombras

mi sangre como río fluye viva.
Del blanco corazón de la cañada,
¡jamás yo la sentí tanto, y tan mía!


Huellas blancas, llenas de pureza siembran de belleza tus versos con marcas de elevado lirismo, de sensibilidad y de ecos alados y luminosos .
Encantada de leerte mi querida Eva, muchos besos para ti colmados de admiración y de cariño....muááááckssssss
 
Huellas blancas, llenas de pureza siembran de belleza tus versos con marcas de elevado lirismo, de sensibilidad y de ecos alados y luminosos .
Encantada de leerte mi querida Eva, muchos besos para ti colmados de admiración y de cariño....muááááckssssss
Muchas gracias, querida Isabel, creí que no llegaba a tiempo para publicar. Perdonad el pequeño retraso, espero que no os haya tenido pendientes.
Un abrazo grande con cariño,
Eva
 
Última edición:

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Del blanco corazón de la cañada
se nutren los latidos de mi senda;
vacía, y nunca más me vi tan llena,
sintiendo solo el paso que me arrastra.

Las vistas son promesas que diáfanas
animan a creer, la angustia cesa
y el miedo se cuestiona su existencia:
¿por qué sobrecargar a las espaldas?

Libéranse mis huellas de sus normas
(el eco del buen viento las anima)
y advierto que al dejar atrás las sombras

mi sangre como río fluye viva.
¡Del blanco corazón, agua de roca!
Jamás yo la sentí tanto y tan mía.




Mi querida Eva, gracia por estar aquí, ya me habías dicho que te retrasarías, pero yo sabía que, si acaso, sería muy poco tu retraso y valdría la pena esperar.
En tu poema, las huellas de que hablas, son como eres tú, puras, blancas, de que otra forma podrían ser viniendo de ti, de tu pluma, que libera tus verso y los eleva.
Todo el poema es belleza, pero son los tercetos los que hacen el resumen de la libertad de tus huellas...que van ligeras de equipaje, una verdadera hermosura, Eva.
Un placer llegar a tu poesia, como lo es siempre.
Un abrazo con toda admiración y cariño.
Isabel


Libéranse mis huellas de sus normas
(el eco del buen viento las anima)
y advierto que al dejar atrás las sombras


mi sangre como río fluye viva.
¡Del blanco corazón, agua de roca!
Jamás yo la sentí tanto y tan mía.

Qué maravilla querida Eva desprenderse de la carga de la normas, ir ligera de equipaje

 

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Del blanco corazón de la cañada
se nutren los latidos de mi senda;
vacía, y nunca más me vi tan llena,
sintiendo solo el paso que me arrastra.

Las vistas son promesas que diáfanas
animan a creer, la angustia cesa
y el miedo se cuestiona su existencia:
¿por qué sobrecargar a las espaldas?

Libéranse mis huellas de sus normas
(el eco del buen viento las anima)
y advierto que al dejar atrás las sombras

mi sangre como río fluye viva.
¡Del blanco corazón, agua de roca!
Jamás yo la sentí tanto y tan mía.


Hermoso soneto, Eva. Un gusto leerte. Luciana.
 
Mi querida Eva, gracia por estar aquí, ya me habías dicho que te retrasarías, pero yo sabía que, si acaso, sería muy poco tu retraso y valdría la pena esperar.
En tu poema, las huellas de que hablas, son como eres tú, puras, blancas, de que otra forma podrían ser viniendo de ti, de tu pluma, que libera tus verso y los eleva.
Todo el poema es belleza, pero son los tercetos los que hacen el resumen de la libertad de tus huellas...que van ligeras de equipaje, una verdadera hermosura, Eva.
Un placer llegar a tu poesia, como lo es siempre.
Un abrazo con toda admiración y cariño.
Isabel


Libéranse mis huellas de sus normas
(el eco del buen viento las anima)
y advierto que al dejar atrás las sombras


mi sangre como río fluye viva.
¡Del blanco corazón, agua de roca!
Jamás yo la sentí tanto y tan mía.

Qué maravilla querida Eva desprenderse de la carga de la normas, ir ligera de equipaje

Ay, Isabel, es que en nuestras propias ataduras, o en las que nos impone el otro, o la vida misma, se empequeñecen las miras y es bueno, de vez en cuando, soltarlo todo y reiniciar. La naturaleza para eso es mágica, yo no sé que haría sin ella (ella, sin embargo, sí sabría lo que hacer sin mí;)).
...Caminar teniendo de fondo el horizonte, dejar viajar la vista ...Suficiente para quitar esas huellas sobrantes y que solo nos sirven para recortar la percepción.

Un abrazo con el mismo cariño y admiración, querida Isabel y muchas gracias por tus palabras y tu jugoso comentario.
Eva
 



Libéranse mis huellas de sus normas
(el eco del buen viento las anima)
y advierto que al dejar atrás las sombras

mi sangre como río fluye viva.
¡Del blanco corazón, agua de roca!
Jamás yo la sentí tanto y tan mía.



es un bonito poema en general eva, pero qué buenos los dos tercetos. buena la estética, buena la metáfora y buena la premisa.

un gusto pasar, ya sabés.

salud a vos.
 

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Del blanco corazón de la cañada
se nutren los latidos de mi senda;
vacía, y nunca más me vi tan llena,
sintiendo solo el paso que me arrastra.

Las vistas son promesas que diáfanas
animan a creer, la angustia cesa
y el miedo se cuestiona su existencia:
¿por qué sobrecargar a las espaldas?

Libéranse mis huellas de sus normas
(el eco del buen viento las anima)
y advierto que al dejar atrás las sombras

mi sangre como río fluye viva.
¡Del blanco corazón, agua de roca!
Jamás yo la sentí tanto y tan mía.


La naturaleza es capaz de hacer magia en las emociones. Nos hace suyos y nos lleva a un rincón de paz en el que todo parece perder importancia. Nada como encontrarse con ella para hacer un buen "reset".
Hermoso.
Un abrazo.
Luz
 
es un bonito poema en general eva, pero qué buenos los dos tercetos. buena la estética, buena la metáfora y buena la premisa.

un gusto pasar, ya sabés.

salud a vos.
Charlie, qué bueno lo que me dices, sabes que tus lecturas y visitas son de agradecer, y mucho, y yo estoy encantada cada vez que te veo por aquí, es un gustazo.
Un abrazo y salud para ti
Eva
 
La naturaleza es capaz de hacer magia en las emociones. Nos hace suyos y nos lleva a un rincón de paz en el que todo parece perder importancia. Nada como encontrarse con ella para hacer un buen "reset".
Hermoso.
Un abrazo.
Luz
Sí, Luz, y tú lo has dicho genial. Muchas gracias por pasarte, por tu lectura y compañía que sabes que valoro mucho. Un abrazo,
Eva
 
Cito el fragmento que más llegó, dentro de un hermoso poema.
Cuando el corazón va dejando latidos armoniosos, buenas huellas, el miedo es derrotado.
Fue un gusto leerte, que tengas una feliz semana, saludos.
Muchas gracias, Cecil, por detenerte en esos versos con tu lectura atenta y dejar tu estupenda aportación. El gusto ha sido mío, siempre.
Un saludo y feliz día tambien para ti.
Eva
 
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