Simón i Plà
Poeta recién llegado
Azul...
Un inmenso azul, me invade por entero...se escapa el viento en destellos de luz para colorearme el alma...y me transita...y me ilumina...hasta que todo es un mar anhelante y tierno...
Y cierro los ojos para oler... y el río del color de todos nuestros sueños, se introduce en mi para hacerme azul...y prisionero de todo cuanto huelo...lavanda y mirto mezclada con espliego...y suenan en mi sinfonías no escritas...azules melodías de viento y escarcha...y respiro al extender mis alas...respiro y finalmente el viento y el mar hacen en mi todo su argumento.
Amarillo...
El trigo del verano extiende sus raíces en la tierra de mi cuerpo y devasta los senderos en una silente conversación con la vida que nos lleva...
Mis manos acarician el vuelo de la alondra detenida en un sol que navega en círculos, sobre mi piel en ausencia de la tuya...
Crecen en mi las espigas de amor vertidas por la voz de las estrellas...es amarillo el verano que nos circunda, y los insectos voraces vuelan cautivos los unos de los otros...
Has acercado tu piel contra la mía...y has respirado a mi lado el dulce amarillo de la miel y la melaza...y en silencio, he esperado que vengas y me huelas.
Rojo...
...Un torrente late en mis venas, hasta que no queda un solo latido que no acompañen tus latidos, y el nombre se hace pálpito y me navega por entero...roja y espesa...se me anuda a la cintura y me hace gritar mientras enciendo la hoguera que no desea calma sino leña...nadie puede esperar que el fuego le queme si no llena de pasiones rojas cada susurro...cada caricia...me quiero quemar en un rojo que me transite las horas...que no se detenga hasta devorarlo todo...hasta no dejar nada a los demás...hasta que el deseo pinte las paredes de aromas incendiados...y cuando la llama diminuta tambalea...orquídeas salvajes de fuego...serán por ti...alimento, vida...sueño...hasta respirar...
Verde...
...He acercado un puñado de hierba para olerte...recién cortada emanaba olores tan intensos como tu mirada...
Descalzo, he recorrido los caminos y pastos hasta nuestro hogar...había una luz encendida sobre el alfeizar de la ventana...para que no olvidase el aroma verde de tu voz...me susurra el sauce en sus melancólicos tañidos...siembra con sus caricias la superficie del estanque...y el musgo bordea el tronco para acaparar el verde de su voz...con el olor de mi llamada...
Voy hacia ti, pisando la alfombra de tallos recién salidos y los pámpanos de los árboles me llenan de sutil perfume, como el recuerdo de tus brazos al llegar...has rodeado mi cintura...y como si fuese yo misma musgo y flor...has olido en mi...la hierba cortada de tus manos...
Un inmenso azul, me invade por entero...se escapa el viento en destellos de luz para colorearme el alma...y me transita...y me ilumina...hasta que todo es un mar anhelante y tierno...
Y cierro los ojos para oler... y el río del color de todos nuestros sueños, se introduce en mi para hacerme azul...y prisionero de todo cuanto huelo...lavanda y mirto mezclada con espliego...y suenan en mi sinfonías no escritas...azules melodías de viento y escarcha...y respiro al extender mis alas...respiro y finalmente el viento y el mar hacen en mi todo su argumento.
Amarillo...
El trigo del verano extiende sus raíces en la tierra de mi cuerpo y devasta los senderos en una silente conversación con la vida que nos lleva...
Mis manos acarician el vuelo de la alondra detenida en un sol que navega en círculos, sobre mi piel en ausencia de la tuya...
Crecen en mi las espigas de amor vertidas por la voz de las estrellas...es amarillo el verano que nos circunda, y los insectos voraces vuelan cautivos los unos de los otros...
Has acercado tu piel contra la mía...y has respirado a mi lado el dulce amarillo de la miel y la melaza...y en silencio, he esperado que vengas y me huelas.
Rojo...
...Un torrente late en mis venas, hasta que no queda un solo latido que no acompañen tus latidos, y el nombre se hace pálpito y me navega por entero...roja y espesa...se me anuda a la cintura y me hace gritar mientras enciendo la hoguera que no desea calma sino leña...nadie puede esperar que el fuego le queme si no llena de pasiones rojas cada susurro...cada caricia...me quiero quemar en un rojo que me transite las horas...que no se detenga hasta devorarlo todo...hasta no dejar nada a los demás...hasta que el deseo pinte las paredes de aromas incendiados...y cuando la llama diminuta tambalea...orquídeas salvajes de fuego...serán por ti...alimento, vida...sueño...hasta respirar...
Verde...
...He acercado un puñado de hierba para olerte...recién cortada emanaba olores tan intensos como tu mirada...
Descalzo, he recorrido los caminos y pastos hasta nuestro hogar...había una luz encendida sobre el alfeizar de la ventana...para que no olvidase el aroma verde de tu voz...me susurra el sauce en sus melancólicos tañidos...siembra con sus caricias la superficie del estanque...y el musgo bordea el tronco para acaparar el verde de su voz...con el olor de mi llamada...
Voy hacia ti, pisando la alfombra de tallos recién salidos y los pámpanos de los árboles me llenan de sutil perfume, como el recuerdo de tus brazos al llegar...has rodeado mi cintura...y como si fuese yo misma musgo y flor...has olido en mi...la hierba cortada de tus manos...