emuletero
Poeta veterano en el portal
Una niñita agarrada a la verja de su carcel,
con ojos fijos...implorando deseos,
lágrimas ardientes de rabias candentes,
agarrada a la desesperanza;
sin padres que la consuelen,
sin hermanos que la cuiden,
huérfana del corazón...
Huérfana del alma.
Día tras día mira por los barrotes
de una ventana oxidada,
olor acre despide
a tiempo olvidado,
ruinosa mezquindad tras las paredes
de este orfanato,
pero la niñita sigue mirando
por las rendijas de su cuarto,
su particular y pequeño mundo.
Habla sola... dicen las enfermeras,
pero ella sabe,
que los fantasmas de sus ancestros
juegan con ella,
y los huérfanos muertos
y sus compañeros niñitos...
Más difuntos que vivos.
Inocentes esclavos
para familias sin escrúpulos,
parecen hojas marchitas
golpeadas por la lluvia ácida,
embarradas y sucias caritas,
expresiones malditas
de un dolor interno... aterrador,
de obnubiladas conciencias
vacías y huecas.
No parecen de este mundo,
¡más!, de un submundo sin sentimientos,
sin cadenas visibles deambulan
como diáfanas marionetas,
al compás que les marcan
sus posesivos dueños,
trastocando sus vidas
ilusiones y sueños.
Una niñita como ejemplo
de sus otros compañeros,
esperando que la lluvia escampe,
y vuelvan a ser hojas verdes
en una perpetua primavera
de colores luminosos...
no los ocres ferrosos
de los barrotes de su habitación
encarcelando su corazón...
Como una perpetua maldición.
PD. A todos aquellos niños que sufren
las consecuencias de los maltratos...
en orfanatos sin alma ni conciencia.
Un recuerdo para todos ellos.
con ojos fijos...implorando deseos,
lágrimas ardientes de rabias candentes,
agarrada a la desesperanza;
sin padres que la consuelen,
sin hermanos que la cuiden,
huérfana del corazón...
Huérfana del alma.
Día tras día mira por los barrotes
de una ventana oxidada,
olor acre despide
a tiempo olvidado,
ruinosa mezquindad tras las paredes
de este orfanato,
pero la niñita sigue mirando
por las rendijas de su cuarto,
su particular y pequeño mundo.
Habla sola... dicen las enfermeras,
pero ella sabe,
que los fantasmas de sus ancestros
juegan con ella,
y los huérfanos muertos
y sus compañeros niñitos...
Más difuntos que vivos.
Inocentes esclavos
para familias sin escrúpulos,
parecen hojas marchitas
golpeadas por la lluvia ácida,
embarradas y sucias caritas,
expresiones malditas
de un dolor interno... aterrador,
de obnubiladas conciencias
vacías y huecas.
No parecen de este mundo,
¡más!, de un submundo sin sentimientos,
sin cadenas visibles deambulan
como diáfanas marionetas,
al compás que les marcan
sus posesivos dueños,
trastocando sus vidas
ilusiones y sueños.
Una niñita como ejemplo
de sus otros compañeros,
esperando que la lluvia escampe,
y vuelvan a ser hojas verdes
en una perpetua primavera
de colores luminosos...
no los ocres ferrosos
de los barrotes de su habitación
encarcelando su corazón...
Como una perpetua maldición.
PD. A todos aquellos niños que sufren
las consecuencias de los maltratos...
en orfanatos sin alma ni conciencia.
Un recuerdo para todos ellos.
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