LuisQuiero
Poeta recién llegado
A veces César desentierra los recuerdos, que son como los muertos o cadáveres de los pensamientos. Su novia se lo afea, pero sigue esperándolo en el muro bajo el ramaje del huerto de la parra. Las prendas huelen a difunto y a deshecho. Algún gusano blanco insiste entre los pliegues de las carnes. El deseo de César es retirar la tierra que los cubre, a los muertos. Su novia espera mientras cose los hilos de los muñecos con la ilusión de aprender magia negra. De noche regresan en silencio y en la oscura debacle hasta el cobijador catre de las afueras.