Nicolas Bera
Poeta recién llegado
Pisaste algún día el pasto,
oliste recurrente el verde trifurcado.
Mi lucha, en cual luchaste,
pasó de ser flamante a volverse rancia.
El pernio que, flexionado, emitía
rigurosos escándalos, aunque silenciosos,
eran escuchados por todos, vistos por todos,
y no te movías, más bien reposabas.
Como daga viviste la pasión que no tocabas,
como dama en su vuelo que aún sin aire vuela.
Corrías y no corrías, y yo, ¡Oh! Peculiar signo desolado;
cargador de barcos ya hundidos, desvestidos y desgastados.
Pude, solamente, en ése instante: vivir tu ida.
Sentir tu sueño, besar la herida,
¡y hay que estar distraídos! ¡Oh vida!
cuando agotado el silencio del escándalo,
no palpitaste, ni un momento indefectible:
¡No miraste, cuán pernio consumiese su singular
forma entrecogida, frente a todos!
Ni sentiste, ¡Oh encanto! Yo que quise
desmembrar mi canto más allá de la moral, ¡para ti!
Mi vida obvia la certeza del aurora,
arduo ser cual sutileza llora sin querer,
pasarás viviendo lo que obviaste, y yo,
sobrio al tercer día le buscaré nombre a mi infalible travesía.
oliste recurrente el verde trifurcado.
Mi lucha, en cual luchaste,
pasó de ser flamante a volverse rancia.
El pernio que, flexionado, emitía
rigurosos escándalos, aunque silenciosos,
eran escuchados por todos, vistos por todos,
y no te movías, más bien reposabas.
Como daga viviste la pasión que no tocabas,
como dama en su vuelo que aún sin aire vuela.
Corrías y no corrías, y yo, ¡Oh! Peculiar signo desolado;
cargador de barcos ya hundidos, desvestidos y desgastados.
Pude, solamente, en ése instante: vivir tu ida.
Sentir tu sueño, besar la herida,
¡y hay que estar distraídos! ¡Oh vida!
cuando agotado el silencio del escándalo,
no palpitaste, ni un momento indefectible:
¡No miraste, cuán pernio consumiese su singular
forma entrecogida, frente a todos!
Ni sentiste, ¡Oh encanto! Yo que quise
desmembrar mi canto más allá de la moral, ¡para ti!
Mi vida obvia la certeza del aurora,
arduo ser cual sutileza llora sin querer,
pasarás viviendo lo que obviaste, y yo,
sobrio al tercer día le buscaré nombre a mi infalible travesía.