davidul
Poeta asiduo al portal
A ciegas
huye la herencia concebida
por las púas de la rosa de judas,
y cuando la noche se nubla,
no hay fresco roció que cubra,
el aullido de tu ausencia.
A gatas,
vuelan las pajaritas de papel,
hacia un cielo sin respiración,
sin el aliento del perseguido,
sin el color pasión,
entre tanto remojo,
los corazoncitos de mazapán,
en la vacía taza del amor.
A cántaros,
emigra el pulso del mediodía,
huye la tarde, se fuga el día,
y apareces tú,
en la espiral,
del espectral,
ruido del silencio.
huye la herencia concebida
por las púas de la rosa de judas,
y cuando la noche se nubla,
no hay fresco roció que cubra,
el aullido de tu ausencia.
A gatas,
vuelan las pajaritas de papel,
hacia un cielo sin respiración,
sin el aliento del perseguido,
sin el color pasión,
entre tanto remojo,
los corazoncitos de mazapán,
en la vacía taza del amor.
A cántaros,
emigra el pulso del mediodía,
huye la tarde, se fuga el día,
y apareces tú,
en la espiral,
del espectral,
ruido del silencio.