Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
HUIDAS DE TI
Pesado es el silencio que viene de tu ausencia.
Soledad, quejumbrosa soledad,
Donde hay un sol para quemarte la espalda?
Donde un verdugo que corte de un tajo tu cabeza
con su guadaña de miedo?
Me voy de mí,
en cada auxilio que asfixia la aurora;
me voy de mí, hacía ti,
succión poblada de tus cejas celestes,
pasión indefensa que exprime voces ocultas.
Soy otro si no te llamo,
si no vomito este llanto de vino entremezclado.
Quiero irme de ti,
no volver;
negarme a esculpir tu nombre, inclemente,
en la vastedad del aire,
y zurcirlo
como una tela áspera, dura, impenetrable.
Llega otra tarde.
En la vera del camino se acumula mi tristeza
con su llantito inexorable
desgajándome los ojos.
De AMORES PRIMIGENIOS, Poesía amorosa, 1.993.1.998
Pesado es el silencio que viene de tu ausencia.
Soledad, quejumbrosa soledad,
Donde hay un sol para quemarte la espalda?
Donde un verdugo que corte de un tajo tu cabeza
con su guadaña de miedo?
Me voy de mí,
en cada auxilio que asfixia la aurora;
me voy de mí, hacía ti,
succión poblada de tus cejas celestes,
pasión indefensa que exprime voces ocultas.
Soy otro si no te llamo,
si no vomito este llanto de vino entremezclado.
Quiero irme de ti,
no volver;
negarme a esculpir tu nombre, inclemente,
en la vastedad del aire,
y zurcirlo
como una tela áspera, dura, impenetrable.
Llega otra tarde.
En la vera del camino se acumula mi tristeza
con su llantito inexorable
desgajándome los ojos.
De AMORES PRIMIGENIOS, Poesía amorosa, 1.993.1.998
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