Caí. Caí sin previo aviso, sin saber que mi cuerpo ya no resistía, que mi mente no aguantaba más esta carga pesada. Las lágrimas se negaban a salir, el corazón latía lento y el aliento se apagaba.
No me di cuenta de que gritaba auxilio con cada paso; gritaba y gritaba... pero jamás me escuché. No presté atención, y colapsé.
Mi propio grito de socorro nunca llegó a mi consciencia; me creí más fuerte, me juzgué más sabia. Desafié mi propia naturaleza, y los poderes que supuse tener desaparecieron por completo al tocar el suelo.
Ahí entendí que soy fuerte, pero no de hierro; que soy ágil, pero no una máquina. Soy humana, y también necesito cuidado.
No me di cuenta de que gritaba auxilio con cada paso; gritaba y gritaba... pero jamás me escuché. No presté atención, y colapsé.
Mi propio grito de socorro nunca llegó a mi consciencia; me creí más fuerte, me juzgué más sabia. Desafié mi propia naturaleza, y los poderes que supuse tener desaparecieron por completo al tocar el suelo.
Ahí entendí que soy fuerte, pero no de hierro; que soy ágil, pero no una máquina. Soy humana, y también necesito cuidado.