Ismael López
Poeta recién llegado
Es el hastío cuando inunda el corazón de los débiles.
Es la desidia cuando gobierna el ánima;
la que transforma a los sueños en imposibles.
La que no construye camino para el que anda.
Por cientos se cuentan los demonios,
que se apoderan de nosotros,
y nos conducen a infiernos de azufre
que nos hacen desear el cielo de otros.
¡Malditos y mil veces malditos!
Los engendros que no poseen
y nos dirigen por senderos austeros.
¡Maldito y mil veces malditos!
Los monstruos que mataron la fe
y que convirtieron a la tierra en el más cruel de los avernos.
¡Malditos todos! Todos los que jugasteis a ser Dios
creyéndoos amos de todo cuanto existe.
Pues será esa misma soberbia
la que nos presentará ante los labios de la muerte...
(Ismael López, "Ísver")
Es la desidia cuando gobierna el ánima;
la que transforma a los sueños en imposibles.
La que no construye camino para el que anda.
Por cientos se cuentan los demonios,
que se apoderan de nosotros,
y nos conducen a infiernos de azufre
que nos hacen desear el cielo de otros.
¡Malditos y mil veces malditos!
Los engendros que no poseen
y nos dirigen por senderos austeros.
¡Maldito y mil veces malditos!
Los monstruos que mataron la fe
y que convirtieron a la tierra en el más cruel de los avernos.
¡Malditos todos! Todos los que jugasteis a ser Dios
creyéndoos amos de todo cuanto existe.
Pues será esa misma soberbia
la que nos presentará ante los labios de la muerte...
(Ismael López, "Ísver")
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