JUAN MATIAS ARMANO
Poeta recién llegado
Cálida mesa,
café
con grumos,
papel
blancuzco
y armónica eufonía.
Ciudad escarchada,
café
volcado,
pasquín
deshecho
y cruda sinfonía.
Ironía del humo,
nacido
en un pocillo,
cándido y sencillo
animando a la poesía.
Avivando
su invierno hacia
el árbol desgarrado,
es un cuerpo congelado
revolviéndose en espasmo.
Humo, quien danzas con el aire,
te enredas y brincas a mi mesa,
me envuelves, me abrazas
sobre tu esencia
azucarada,
y barnizas
con tu aroma
los rincones de la sala.
Humo, emanando los horrores
de alguien dormido
que agoniza,
hacia el hielo
allí en sus plazas
y unas lluvias de avenida.
café
con grumos,
papel
blancuzco
y armónica eufonía.
Ciudad escarchada,
café
volcado,
pasquín
deshecho
y cruda sinfonía.
Ironía del humo,
nacido
en un pocillo,
cándido y sencillo
animando a la poesía.
Avivando
su invierno hacia
el árbol desgarrado,
es un cuerpo congelado
revolviéndose en espasmo.
Humo, quien danzas con el aire,
te enredas y brincas a mi mesa,
me envuelves, me abrazas
sobre tu esencia
azucarada,
y barnizas
con tu aroma
los rincones de la sala.
Humo, emanando los horrores
de alguien dormido
que agoniza,
hacia el hielo
allí en sus plazas
y unas lluvias de avenida.
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