BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vienen palabras
y se acercan a este leve arrecife
soy un niño un niño hambriento
un terrible niño harapiento que las recoge
sin un solo pelo de tonto.
Vienen palabras
palabras leves como cobaltos indecisos
como secuencias de un sonido apenas resbalado
como un enorme ciempiés gangrenando las zanjas.
Vienen las palabras
silbando como cobras pestilentes
conversando sutiles reticencias
enormes como amplios fusiles de madrugada
inmensos como sangrientos útiles de desidia.
Son también gaviotas
gaviotas humildes y carroñeras
que visten de zapatos podridos
las dársenas enfermas.
©
y se acercan a este leve arrecife
soy un niño un niño hambriento
un terrible niño harapiento que las recoge
sin un solo pelo de tonto.
Vienen palabras
palabras leves como cobaltos indecisos
como secuencias de un sonido apenas resbalado
como un enorme ciempiés gangrenando las zanjas.
Vienen las palabras
silbando como cobras pestilentes
conversando sutiles reticencias
enormes como amplios fusiles de madrugada
inmensos como sangrientos útiles de desidia.
Son también gaviotas
gaviotas humildes y carroñeras
que visten de zapatos podridos
las dársenas enfermas.
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