Ania Kupuri
Poeta recién llegado
LA ULTIMA UVA
Al pendientes del reloj, que siempre justo
inicia el apure de las campanadas,
dando de a poco un adiós a la vida pasada,
el suspiro en melancolía, baja las miradas.
Mientras el campaneo continúa
La copa refleja sin ninguna duda el cambio
- Nuevos conceptos, nuevos olores -
momentos vertidos gota a gota.
¿Cuánto se ha perdido?...¿Cuánto se ha ganado?
Empieza así el recuento de los daños,
Se tragan los lamentos, se gozan los amores
el sudor a veces amargo del vivir cada día.
Y sin embargo, la belleza continúa
luz en la mirada, simienza del alma ¡Gusto por el gusto¡
Y deshace la maraña de las dudas
del recelo y las mutaciones inadvertidas
Y al morder la última uva
- Luego de las doce campanadas -
Se agradece al Creador con la rodilla en el alma
y se ajusta al cuerpo la armadura de la fe
¡El amor resucita la esperanza muerta y lóbrega!
y se aspira de a poco, eso que se llama: Bendición.
Y al comer la última uva, el corazón es nuevo
©
Se nos ha dicho que estamos llenos de ciclos y parece que uno más termina. Aunque en mis uránicas reflexiones creo más bien, que en vez de círculos vivimos hacinados a líneas rectas. Decidimos detenernos o regresar al pasado doloroso o simplemente seguir por la recta infinita. De ese modo la misma muerte no es el fin de la vida, si no la continuidad de la misma Pero eso sólo es una manera muy personal de filosofar el todo.
Todas las bendiciones y los parabienes. Sigamos con fe y amor nuestro precioso destino.
¡FELCIDADES A TODOS!
Y gracias.
Al pendientes del reloj, que siempre justo
inicia el apure de las campanadas,
dando de a poco un adiós a la vida pasada,
el suspiro en melancolía, baja las miradas.
Mientras el campaneo continúa
La copa refleja sin ninguna duda el cambio
- Nuevos conceptos, nuevos olores -
momentos vertidos gota a gota.
¿Cuánto se ha perdido?...¿Cuánto se ha ganado?
Empieza así el recuento de los daños,
Se tragan los lamentos, se gozan los amores
el sudor a veces amargo del vivir cada día.
Y sin embargo, la belleza continúa
luz en la mirada, simienza del alma ¡Gusto por el gusto¡
Y deshace la maraña de las dudas
del recelo y las mutaciones inadvertidas
Y al morder la última uva
- Luego de las doce campanadas -
Se agradece al Creador con la rodilla en el alma
y se ajusta al cuerpo la armadura de la fe
¡El amor resucita la esperanza muerta y lóbrega!
y se aspira de a poco, eso que se llama: Bendición.
Y al comer la última uva, el corazón es nuevo
©
Se nos ha dicho que estamos llenos de ciclos y parece que uno más termina. Aunque en mis uránicas reflexiones creo más bien, que en vez de círculos vivimos hacinados a líneas rectas. Decidimos detenernos o regresar al pasado doloroso o simplemente seguir por la recta infinita. De ese modo la misma muerte no es el fin de la vida, si no la continuidad de la misma Pero eso sólo es una manera muy personal de filosofar el todo.
Todas las bendiciones y los parabienes. Sigamos con fe y amor nuestro precioso destino.
¡FELCIDADES A TODOS!
Y gracias.