Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
HUMILDE PALABRA
Humilde palabra,
contra tí
nada tengo,
no debo señalarte,
ni acusarte;
no hallo nada de tu tiranía
que me altere,
que me haga prescindir
de mis abismos habituales
y copular en mis noches
tráfagos y daños.
Sola, casi paupérrima,
tú calladita
vienes a mi casa
todos los días,
a todas horas.
Te recibo y te espero,
mientras pasan sigilosos mis días,
escritura silente,
trazos de tierra quebrada.
Humilde palabra,
contra tí
nada tengo,
no debo señalarte,
ni acusarte;
no hallo nada de tu tiranía
que me altere,
que me haga prescindir
de mis abismos habituales
y copular en mis noches
tráfagos y daños.
Sola, casi paupérrima,
tú calladita
vienes a mi casa
todos los días,
a todas horas.
Te recibo y te espero,
mientras pasan sigilosos mis días,
escritura silente,
trazos de tierra quebrada.
Última edición: