José Luis Galarza
Poeta que considera el portal su segunda casa
Bajo este cielo abierto relincha tu cuchilla
que resbala y asesta sus palas en arcilla.
Bajo este cielo abierto, tú sacudes las copas,
en estruendo relojes el tiempo nos enreda,
las patas en alfombra en los lamentos queda.
Bajo este cielo abierto ya no quedan ropas.
Bajo este cielo abierto hachas la arboleda,
aguzada al galope, bruto incumples la veda.
Bajo este cielo abierto, seca va la mirada,
imprimes seco duelo entre penas y brumas,
empolvas ya los ojos, en el encono sumas.
Bajo este cielo abierto, lágrimas derramadas.
Bajo este cielo abierto, afilas al galope,
los golpes furibundos, en los golpe tras golpe.
Bajo este cielo abierto, en selvas acolchadas,
en tierra seca viene con rostro descubierto,
diviso en el rancho en tus fauces advierto.
Bajo este cielo abierto, esta alma desangrada.
Bajo el cielo abierto, en el rancho indiviso,
con rostro descubierto de mantas eternizo.
Bajo este cielo abierto, el berrido infalible,
los colores extingues, mas nunca la memoria.
Es alada criatura, que se lleva la historia.
Bajo este cielo abierto, del amor irrompible.
Bajo este cielo abierto, barriendo con tu cola,
el lamento se aleja, correrá con su estola.
Bajo este cielo abierto, junto al penoso canto,
al viento tu gris lomo con tu crin al espacio.
El berrido aterido lava penas despacio.
Bajo este cielo abierto, con la calma en el llanto.
Bajo este cielo abierto, con penas abrasadas,
en los campos se oculta, en la última jugada.
Bajo el cielo abierto, recuperan el trino,
los sacudidos nidos, los campos virginales,
bendicen la memoria por las penas reales.
Bajo este cielo abierto, un brote del destino.
que resbala y asesta sus palas en arcilla.
Bajo este cielo abierto, tú sacudes las copas,
en estruendo relojes el tiempo nos enreda,
las patas en alfombra en los lamentos queda.
Bajo este cielo abierto ya no quedan ropas.
Bajo este cielo abierto hachas la arboleda,
aguzada al galope, bruto incumples la veda.
Bajo este cielo abierto, seca va la mirada,
imprimes seco duelo entre penas y brumas,
empolvas ya los ojos, en el encono sumas.
Bajo este cielo abierto, lágrimas derramadas.
Bajo este cielo abierto, afilas al galope,
los golpes furibundos, en los golpe tras golpe.
Bajo este cielo abierto, en selvas acolchadas,
en tierra seca viene con rostro descubierto,
diviso en el rancho en tus fauces advierto.
Bajo este cielo abierto, esta alma desangrada.
Bajo el cielo abierto, en el rancho indiviso,
con rostro descubierto de mantas eternizo.
Bajo este cielo abierto, el berrido infalible,
los colores extingues, mas nunca la memoria.
Es alada criatura, que se lleva la historia.
Bajo este cielo abierto, del amor irrompible.
Bajo este cielo abierto, barriendo con tu cola,
el lamento se aleja, correrá con su estola.
Bajo este cielo abierto, junto al penoso canto,
al viento tu gris lomo con tu crin al espacio.
El berrido aterido lava penas despacio.
Bajo este cielo abierto, con la calma en el llanto.
Bajo este cielo abierto, con penas abrasadas,
en los campos se oculta, en la última jugada.
Bajo el cielo abierto, recuperan el trino,
los sacudidos nidos, los campos virginales,
bendicen la memoria por las penas reales.
Bajo este cielo abierto, un brote del destino.