Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
La más reluciente de las estúpidas.
La más íntegra entregando amor.
La más inepta y hasta ridícula,
que ni sospecha que pasó con vos
De tan sincero creí tu verbo.
De tan primario, te entregué mi honor.
De tan distante casi me pierdo.
De tan sicario matas mi amor
La más indulgente de las meninas
Tocaste arpegios en mi corazón.
La más ciega en fotocromía
Creí en tus besos y en tu pasión,
para obtener noche tras día,
día tras noche usual traición
Y explotaste todos mis globos
Y no tuviste ninguna consideración.
Y me mentiste mientras me urgías,
y mientras me urgías dijiste adiós
Y te entretienes con mis valijas
Y hurgas en mi bolso de consternación
Y mis secretos robaste un día,
lo que ni al cura di en confesión
Y tú pretendes que no me rinda
Y tú preguntas ¿cómo estoy yo?
Y si te digo que destruída,
tu me contestas así estoy yo
Más no es cierto, pues te he visto un día,
esconder tus ojos a mi dolor;
decidir por mí, antes de que yo decida
Como si me aplicaras-por muerta- la extremaunción
Y luego te escondes y me criticas
Y dices que soy tu gran ilusión
Para ofenderme luego, tu rectificas,
con comparaciones, que sólo pretenden defenderte a vos
Pero te defiendes de quien más te quiere;
y te apertrechas, en tu muralla de duro hormigón
Y entre esas cuatro paredes, a un teclado refieres
como planeas mi destrucción
La más íntegra entregando amor.
La más inepta y hasta ridícula,
que ni sospecha que pasó con vos
De tan sincero creí tu verbo.
De tan primario, te entregué mi honor.
De tan distante casi me pierdo.
De tan sicario matas mi amor
La más indulgente de las meninas
Tocaste arpegios en mi corazón.
La más ciega en fotocromía
Creí en tus besos y en tu pasión,
para obtener noche tras día,
día tras noche usual traición
Y explotaste todos mis globos
Y no tuviste ninguna consideración.
Y me mentiste mientras me urgías,
y mientras me urgías dijiste adiós
Y te entretienes con mis valijas
Y hurgas en mi bolso de consternación
Y mis secretos robaste un día,
lo que ni al cura di en confesión
Y tú pretendes que no me rinda
Y tú preguntas ¿cómo estoy yo?
Y si te digo que destruída,
tu me contestas así estoy yo
Más no es cierto, pues te he visto un día,
esconder tus ojos a mi dolor;
decidir por mí, antes de que yo decida
Como si me aplicaras-por muerta- la extremaunción
Y luego te escondes y me criticas
Y dices que soy tu gran ilusión
Para ofenderme luego, tu rectificas,
con comparaciones, que sólo pretenden defenderte a vos
Pero te defiendes de quien más te quiere;
y te apertrechas, en tu muralla de duro hormigón
Y entre esas cuatro paredes, a un teclado refieres
como planeas mi destrucción
::
::