Fabio Alejandro
Poeta recién llegado
Tengo palabras clavadas en el corazón
que no laten por caprichos
asquientos y malditos
de una mujer perdisioza.
No tengo palabras
para adquirirlas
del pecho de ella,
gracias al hurto descarado
y malicioso de palabras
que hoy pueden ser de otra.
¡Te odio! perdisioza por robar,
escupir y pisotear
estas palabras que fueron
tuyas estos años,
¡más hoy no!
Imploro perdonaros
y no escupir en su corazón
para que regrese mis palabras
hurtadas y malditas
a mi voz declarada indecente.
que no laten por caprichos
asquientos y malditos
de una mujer perdisioza.
No tengo palabras
para adquirirlas
del pecho de ella,
gracias al hurto descarado
y malicioso de palabras
que hoy pueden ser de otra.
¡Te odio! perdisioza por robar,
escupir y pisotear
estas palabras que fueron
tuyas estos años,
¡más hoy no!
Imploro perdonaros
y no escupir en su corazón
para que regrese mis palabras
hurtadas y malditas
a mi voz declarada indecente.