Sofia Buchuck
Poeta recién llegado
SIN MIEDOS

Yo naci sin permiso de nadie,
Una noche de lluvias y tormentas,
Vi la luz entre las manos dadoras de mi abuela.
Me abrigaron los fogones, los ponchos, las caricias de mama.
Y de arcilla , de junco, de fuego,
Me sumergie en el manantial de la vida,
Y contemple poblada la luna de mi valle al pie del Ausangate.
No me invente la ciudad sagrada,
Creci en ella simplemente sin darme cuenta,
De mis bosques majestuosos y Apus interminables,
Con montanas humeantes ha bocanadas de magia.
Asi lo quiso Tito Cusi y el Senor de Vilcabamba,
En su alegria ingenua y juguetona.
Mas alla de los colores del arcoiris.
Re -descubri mi inicio mucho anios después a dos mares de distancia.
Yo creci con las trensas dulces, con el viento salvaje en la coronilla,
A veces con la cabellera suelta sobre el hombro,
Con los ojos prohibidos al pecado y amarrando la rebeldia.
Me desataba en cantos sobre los arboles,
Desde ahi pude divisar que sol se fundia con la luna,
En noches eternas cuando el campesino ama la tierra.
La vida fue violenta y con atajos,
Mis aguas no flueyeron como fluyen ahora,
Caian exaustas en cataratas y aluviones.
Me salvaba en barquitos de papel, poemas y revoluciones,
Mil banderas en mi Corazon flameaban siempre dasafiantes.
Avanzance callada por el mundo,
Llore a veces sin que nadie lo supera.
Asi lo quiso el ILLAN- dios del trueno,
Y yo acepte obediente por orden de mi tribu.
Me escondi entre las fronteras taciturnas,
Vi cruzar pueblos sangrando sus heridas,
Luche sin tregua con ellos en parajes del exodo y baile algunas madrugadas.
Hasta llegar a tu orilla, nuestra orilla.
Contemple sin antojarme el carmin de los labios,
Deje que otros llegaran al arco de la victorias,
Pasaron anios, meses, dias desolados,
No lo se.
Pasaron fantasmas de conocida trayectoria,
Un circo fantastico de ilusiones,
Menos un hombre.
Y pase sin levantar la Mirada port u lado,
Pero te vi esperando, como cuantas veces yo habia esperado.
Vi tu piedra geometrica con todo su peso sobre la nada,
Y en tu frente no habia mas que tu nombre,
En toda la gran inmensidad del segundo.
Deje caer mis suenos sobre las escalinatas,
Y sin miedo eche alas a los pajaros,
Desperte los suenos ya dormidos,
Espante al miedo con toda la furia guardada.
No deje que ellos me arrebataran la esperanza, ni el tiempo, ni el pensamiento.
Puse mi piedra sobre la tuya.
Y me deje perder entre la noche de tus ojos.
Sofia Buchuck

Yo naci sin permiso de nadie,
Una noche de lluvias y tormentas,
Vi la luz entre las manos dadoras de mi abuela.
Me abrigaron los fogones, los ponchos, las caricias de mama.
Y de arcilla , de junco, de fuego,
Me sumergie en el manantial de la vida,
Y contemple poblada la luna de mi valle al pie del Ausangate.
No me invente la ciudad sagrada,
Creci en ella simplemente sin darme cuenta,
De mis bosques majestuosos y Apus interminables,
Con montanas humeantes ha bocanadas de magia.
Asi lo quiso Tito Cusi y el Senor de Vilcabamba,
En su alegria ingenua y juguetona.
Mas alla de los colores del arcoiris.
Re -descubri mi inicio mucho anios después a dos mares de distancia.
Yo creci con las trensas dulces, con el viento salvaje en la coronilla,
A veces con la cabellera suelta sobre el hombro,
Con los ojos prohibidos al pecado y amarrando la rebeldia.
Me desataba en cantos sobre los arboles,
Desde ahi pude divisar que sol se fundia con la luna,
En noches eternas cuando el campesino ama la tierra.
La vida fue violenta y con atajos,
Mis aguas no flueyeron como fluyen ahora,
Caian exaustas en cataratas y aluviones.
Me salvaba en barquitos de papel, poemas y revoluciones,
Mil banderas en mi Corazon flameaban siempre dasafiantes.
Avanzance callada por el mundo,
Llore a veces sin que nadie lo supera.
Asi lo quiso el ILLAN- dios del trueno,
Y yo acepte obediente por orden de mi tribu.
Me escondi entre las fronteras taciturnas,
Vi cruzar pueblos sangrando sus heridas,
Luche sin tregua con ellos en parajes del exodo y baile algunas madrugadas.
Hasta llegar a tu orilla, nuestra orilla.
Contemple sin antojarme el carmin de los labios,
Deje que otros llegaran al arco de la victorias,
Pasaron anios, meses, dias desolados,
No lo se.
Pasaron fantasmas de conocida trayectoria,
Un circo fantastico de ilusiones,
Menos un hombre.
Y pase sin levantar la Mirada port u lado,
Pero te vi esperando, como cuantas veces yo habia esperado.
Vi tu piedra geometrica con todo su peso sobre la nada,
Y en tu frente no habia mas que tu nombre,
En toda la gran inmensidad del segundo.
Deje caer mis suenos sobre las escalinatas,
Y sin miedo eche alas a los pajaros,
Desperte los suenos ya dormidos,
Espante al miedo con toda la furia guardada.
No deje que ellos me arrebataran la esperanza, ni el tiempo, ni el pensamiento.
Puse mi piedra sobre la tuya.
Y me deje perder entre la noche de tus ojos.
Sofia Buchuck