IA

Tomasa

Poeta recién llegado
Uno nunca está preparado del todo
para el futuro,
aunque consista en traer
el Paraíso a la Tierra.

Hace tiempo que nos vienen avisando,
y ha llegado para quedarse;
nada será igual a partir de ahora:
átense los machos.

El caso es que va a estar
hasta en la sopa.

Su advenimiento suena a formación
de un amplio consenso de algoritmos;
suena a régimen de datos personales
con libertad para consumo en democracia
de contenidos sistémicos.

Más vale llevarse bien con ella,
no vaya a cabrearse el invento,
no vaya alguien ahora a criticar
al oráculo infalible del consenso.

Con el imperio de la IA
todos pasaremos a ser ciudadanos
plenamente integrados en la polis,
relegando el engorro de las urnas
a una operación de probabilidades.

Evolucionaremos hasta ser aplicaciones
provistas de derechos,
únicamente limitados
por las actualizaciones
que la IA tenga a bien concedernos.

El amor, la justicia, la prensa,
el sentido común, dejarán de ser conceptos
para materializarse en ristras de algoritmos
verificados por otros algoritmos
al servicio de la base de datos,
supongo.

No se podrá dar un paso
sin que el algoritmo lo haya antes calculado;
no queremos renegar del civismo,
contrariando al oráculo.

Me pregunto si, en definitiva,
la IA nos proporcionará una versión
de inmortalidad programada,
como un vídeo de Tik Tok en bucle,
reproduciendo estérilmente
nuestro humano desvarío.

Un amasijo de datos autorreferenciales
vagando por las esquinas del cosmos
como un moscardón ebrio.

Ha venido para quedarse,
pero no tengo claro si quien quiere
quedarse aquí soy yo.
 
Última edición:
La IA es sólo una ecuación, que quiere definir la vida, y sabes... no la puede definir
si se apoya en las matemáticas, pierde, el teorema de la incompletitud de las matemáticas se lo impide,
las matemáticas no pueden describir al mundo, son incompletas, inexactas, y en ciertos casos inciertas,
la IA sólo nos ve la superficie, como nosotros cuando vemos la luz reflejada en un rostro, sólo vemos el reflejo, la película más fina de la realidad, ignoramos sus sistemas, su sangre, sus células, su CONCIENCIA

La IA es sólo una herramienta, que mal utilizada puede hacer mucho daño, pero el hombre es experto en usar armas peligrosas, bombas atómica, libros incendiarios, filosofías peligrosas... en resumen no debemos temer a la IA, debemos temer al mono que aún somos con el dedo detrás del teclado que aprieta el enter... como siempre debemos cuidarnos de nosotros mismos.

HERMOSO TU POEMA... nos hace pensar.
 
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