alejandro guardiola
Poeta adicto al portal
Iba por la calle pidiendo limosna
rota por la vida más toda una mujer
con su mirada perdida su vista cansada
llorando por alguien que olvidó su querer
La vida todo se lo había arrebatado
su casa su dinero y su porvenir
me acerqué hasta ella le ofrecí trabajo
ella se vino conmigo a mi piso a vivir
Era buena hacendosa y muy valiente
una mujer que se supo hacer querer
poco a poco me di cuenta fui consciente
que por ella palpitaba todo mi ser
Le ofrecí mi casa mi vida y mi cariño
ella me aceptó, consintió en ser mi mujer
y hoy lloro muy alegre igual que un niño
pues desde aquel día en mi casa entró el querer
rota por la vida más toda una mujer
con su mirada perdida su vista cansada
llorando por alguien que olvidó su querer
La vida todo se lo había arrebatado
su casa su dinero y su porvenir
me acerqué hasta ella le ofrecí trabajo
ella se vino conmigo a mi piso a vivir
Era buena hacendosa y muy valiente
una mujer que se supo hacer querer
poco a poco me di cuenta fui consciente
que por ella palpitaba todo mi ser
Le ofrecí mi casa mi vida y mi cariño
ella me aceptó, consintió en ser mi mujer
y hoy lloro muy alegre igual que un niño
pues desde aquel día en mi casa entró el querer