Con los ojos fijos en los postes de la carretera,
encargué a mi alma el ir contándolos.
Puede que no sepas nada, pero eres la razón,
por ti viajo alimentándome de sueños, de esperanza.
Los kilómetros recorridos ya son parte del pasado.
Detengo el motor aunque el mío no pueda pararlo.
Pero la imaginación me la ha jugado,
largo el camino recorrido para hacernos daño.
Sólo decirte que regresando de Decepción,
con los ojos fijos en los postes de la carretera,
no pude encargar a mi alma el ir contándolos.
El cuerpo viaja, mi alma se ha quedado.
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