Rafael Chavez
Poeta adicto al portal
[center:69772ed30b]Corría la infanta
por la pradera,
acechaban las garra
del lobo infeliz,
descargo con fuerza
en el frágil cuerpo,
con furia deshizo
la inocente mañana.
Murió la estrella,
cayo su luz,
seco el rocío
su gota tempranera,
callaron las aves
su trino canto,
era una infanta
la que enterraron.
Seco el rocío
su gota tempranera,
sollozos tardíos
en cobardes pechos,
labios sellados
por la ignominia,
no hay justicia
para que gritar.[/center:69772ed30b]
por la pradera,
acechaban las garra
del lobo infeliz,
descargo con fuerza
en el frágil cuerpo,
con furia deshizo
la inocente mañana.
Murió la estrella,
cayo su luz,
seco el rocío
su gota tempranera,
callaron las aves
su trino canto,
era una infanta
la que enterraron.
Seco el rocío
su gota tempranera,
sollozos tardíos
en cobardes pechos,
labios sellados
por la ignominia,
no hay justicia
para que gritar.[/center:69772ed30b]