Maroc
Alberto
La paz significa el fin de toda hostilidad. Esta conclusión elimina todos los motivos existentes para una guerra futura.
Para que lo anteriormente formulado se cumpla ningún Estado puede ser adquirido o transferido por otro para transformarlo en mercancía para su propio beneficio ni para beneficio de otros.
Los ejércitos serán suprimidos ya que constituyen una amenaza y su existencia es garantía para guerras futuras.
Los ejércitos no sólo son causa de las guerras de agresión sino que al reclutar personas que están dispuestas a matar y morir utilizan a estas como máquinas o instrumentos de una comunidad, el Estado, lo que no se reconcilia fácilmente con los derechos individuales.
La guerra es una forma de mercantilización de los países y los individuos y la paz perpetúa el derecho colectivo de los primeros y el derecho humano e individual de los segundos.
Para que se logre una paz efectiva las armas no podrán ser comercializadas, es más queda completamente prohibido la fabricación de armas con el fin de convertise en útiles para la guerra.
Lo más difícil para conseguir la paz es lograr la abolición del castigo; no se podrá exigir ninguna responsabilidad por hechos de guerra cometidos por personas vivas que hayan participado en guerras anteriores al acuerdo del fin de toda hostilidad, lo que significaría una amnistía general para todas ellas; una abolición de la pena y una asunción del daño por parte de todos los actores armados.
La palabra clave para que se inicie un camino hacia la verdadera paz es, pues, perdón porque al reclamar un castigo sobre un contendiente del otro bando entramos de nuevo en el círculo cerrado de las hostilidades que conducen al odio y no a la paz.
Para que lo anteriormente formulado se cumpla ningún Estado puede ser adquirido o transferido por otro para transformarlo en mercancía para su propio beneficio ni para beneficio de otros.
Los ejércitos serán suprimidos ya que constituyen una amenaza y su existencia es garantía para guerras futuras.
Los ejércitos no sólo son causa de las guerras de agresión sino que al reclutar personas que están dispuestas a matar y morir utilizan a estas como máquinas o instrumentos de una comunidad, el Estado, lo que no se reconcilia fácilmente con los derechos individuales.
La guerra es una forma de mercantilización de los países y los individuos y la paz perpetúa el derecho colectivo de los primeros y el derecho humano e individual de los segundos.
Para que se logre una paz efectiva las armas no podrán ser comercializadas, es más queda completamente prohibido la fabricación de armas con el fin de convertise en útiles para la guerra.
Lo más difícil para conseguir la paz es lograr la abolición del castigo; no se podrá exigir ninguna responsabilidad por hechos de guerra cometidos por personas vivas que hayan participado en guerras anteriores al acuerdo del fin de toda hostilidad, lo que significaría una amnistía general para todas ellas; una abolición de la pena y una asunción del daño por parte de todos los actores armados.
La palabra clave para que se inicie un camino hacia la verdadera paz es, pues, perdón porque al reclamar un castigo sobre un contendiente del otro bando entramos de nuevo en el círculo cerrado de las hostilidades que conducen al odio y no a la paz.
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