La música siempre suena por la mañana, un poco alta y muy rockera para mis gustos, para ser escuchada tan temprano, pero aun así, y asi no sea amante del rock, me descubro cantando lo poco que sé de la canción que viene de la casa del vecino.
Mis poemas inconclusos permanecen suspendidos de la puerta del refrigerador, ondeándose, como una bandera a la que solo se le presta atención en ocasiones especiales, absorbiendo el aroma de lo que sea que cocine. De repente, escucho una canción de Bad Bunny; concretamente, ese «hey, hey» que él menciona seguido en su música, y por alguna extraña razón creí que era de mis poemas, pero no, todo era producto de la imaginación —y tal vez del hambre—.
No sé por qué, pero me siento atraído hacia los instantes poéticos que llenan cada suspiro que doy, aunque estos momentos, a veces, sean confusos, pero la parte que más me intriga es que, aun sigo escribiendo. La vida es un sueño, y escribir es como frenar un poco para vivirla despierto o de forma distinta al día a día, al menos temporalmente.
Fidel Guerra. Julio 18, 2026.
Mis poemas inconclusos permanecen suspendidos de la puerta del refrigerador, ondeándose, como una bandera a la que solo se le presta atención en ocasiones especiales, absorbiendo el aroma de lo que sea que cocine. De repente, escucho una canción de Bad Bunny; concretamente, ese «hey, hey» que él menciona seguido en su música, y por alguna extraña razón creí que era de mis poemas, pero no, todo era producto de la imaginación —y tal vez del hambre—.
No sé por qué, pero me siento atraído hacia los instantes poéticos que llenan cada suspiro que doy, aunque estos momentos, a veces, sean confusos, pero la parte que más me intriga es que, aun sigo escribiendo. La vida es un sueño, y escribir es como frenar un poco para vivirla despierto o de forma distinta al día a día, al menos temporalmente.
Fidel Guerra. Julio 18, 2026.