Alberto Ruiz
Poeta recién llegado
Tu boca se ha hecho un cajón
De palabras sepultadas.
En ti el amor se marchitó como una flor,
En mi el amor como un lirio
Ha perdido toda su agua.
Entre nosotros el jardín se seco.
Ya no le encuentro razón
A este silencio lleno de piedras,
Pues la soledad me adorna la cabeza
Como si fuera una corona de espinas.
No puedo verte como una amiga,
Pero no puedo forzar a tu corazón
A que sienta el mismo huracán que siento yo.
Tengo que acostumbrarme a vivir
Alimentándome de sonrientes recuerdos,
Aunque ese pasado rudamente
Quiera hacerse un retrato,
Porque añoro cada momento,
Cada segundo que ha sido separado
A fuertes golpes de distancia.
¡Oh cartas tan viejas
Escritas con tinta barata!
¡Oh estúpidos poemas
Que han sido crucificados!
A la esperanza tendré que apuñalarla,
Usando como único puñal al pasado.
De palabras sepultadas.
En ti el amor se marchitó como una flor,
En mi el amor como un lirio
Ha perdido toda su agua.
Entre nosotros el jardín se seco.
Ya no le encuentro razón
A este silencio lleno de piedras,
Pues la soledad me adorna la cabeza
Como si fuera una corona de espinas.
No puedo verte como una amiga,
Pero no puedo forzar a tu corazón
A que sienta el mismo huracán que siento yo.
Tengo que acostumbrarme a vivir
Alimentándome de sonrientes recuerdos,
Aunque ese pasado rudamente
Quiera hacerse un retrato,
Porque añoro cada momento,
Cada segundo que ha sido separado
A fuertes golpes de distancia.
¡Oh cartas tan viejas
Escritas con tinta barata!
¡Oh estúpidos poemas
Que han sido crucificados!
A la esperanza tendré que apuñalarla,
Usando como único puñal al pasado.