Idilio

Anibal Rodriguez

Poeta adicto al portal
hada_sobre_una_rosa.jpg


Cuando llego a tu alcoba, vas vestida
con tu bata de seda bien rosada,
que resalta el color de tu mirada
con su flama tan clara y desmedida.

Una vela en la cómoda, encendida,
con su luz ilumina tu sonrisa,
de claveles, un ramo en la repisa,
dan fragancia a pasión enloquecida.

El fulgor de tu frente tan radiante
va inundando la estancia de colores,
como rayos, cubiertos de esplendores,
me consumen en sueños delirantes.

En tu boca de grana nacarada,
en sus labios, cuajados de deseos,
se te nota intangible tus jadeos,
por sentir de mi amor su llamarada.

En tu cuerpo palpitan tus gemidos
que demuestran un fuego insospechable,
tus caricias, de forma indescifrable
arrebatan completos mis sentidos.

Cuando siento tu lecho bien mullido
me desbordo con ansias de tenerte,
al llegar a tu vientre y poseerte
de fracasos y penas yo me olvido.

En tus brazos consigo gloria eterna,
con tus besos, en copa bendecida,
donde tomo los vinos de la vida,
ya que tu eres del alma su linterna.


Autor: Aníbal Rodríguez.
 
Última edición:
Un instante de amor que se tiñe de romanticismo y pasión ante sus ojos, bellos sentimientos rondan su poema, un placer leerle, saludos!
 
hada_sobre_una_rosa.jpg


Cuando a tu alcoba entré estabas vestida
con leve bata de color rosado;
resaltaba el color tornasolado
de tu mirada, de pasión prendida.

En la cómoda, una vela encendida,
con su luz aclaraba tu sonrisa,
de claveles, un ramo en la repisa,
a nuestra unión radiantes daban vida.

El gran fulgor de tus ojos brillantes
demostraba las ansias que tenías,
sin decir una palabra me decías
que anhelabas mis besos delirantes.

En tu boca de grana nacarada,
en sus labios , cuajados de deseo,
se notaba intangible tu jadeo
por sentir de mi amor su llamarada.

Tibio estaba tu lecho, blanco y bello,
cuando yo me acerqué para tenerte,
al llegar a tu vientre y poseerte
en la estancia se miró un gran destello.

Cuando estaba embelesado en tus brazos
yo sentía que el tiempo se paraba,
y del mundo ya nada me importaba
porque vivía el cielo en tus regazos!

Autor: Aníbal Rodríguez.
Llegar a ese instante en una bella atencion
descrictiva que suma espacio a sensaciones
dejando asi una cadencia en se hallazgo
que recuerda en plenitud.
excelentes las imagenes, el ritmo y el
trabajo de todo el contenido pleno de la
obra. saludos de luzyabsenta
 
hada_sobre_una_rosa.jpg


Cuando a tu alcoba entré estabas vestida
con leve bata de color rosado;
resaltaba el color tornasolado
de tu mirada, de pasión prendida.

En la cómoda, una vela encendida,
con su luz aclaraba tu sonrisa,
de claveles, un ramo en la repisa,
a nuestra unión radiantes daban vida.

El gran fulgor de tus ojos brillantes
demostraba las ansias que tenías,
sin decir una palabra me decías
que anhelabas mis besos delirantes.

En tu boca de grana nacarada,
en sus labios , cuajados de deseo,
se notaba intangible tu jadeo
por sentir de mi amor su llamarada.

Tibio estaba tu lecho, blanco y bello,
cuando yo me acerqué para tenerte,
al llegar a tu vientre y poseerte
en la estancia se miró un gran destello.

Cuando estaba embelesado en tus brazos
yo sentía que el tiempo se paraba,
y del mundo ya nada me importaba
porque vivía el cielo en tus regazos!

Autor: Aníbal Rodríguez.
Muy bello, una sutil y certera sensualidad envuelve tus versos y se me lleva con ella. Me ha gustado mucho amigo Anibal. Un abrazo. Paco.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba