jos.smir
Poeta recién llegado
Te idealice así
sonriente,
en medio del jardín
oculto,
y maldiciente
En cada retama
sentía el sabor
de la hurí
enamorada.
¡Qué suspiro muerto!,
sentía mi cuerpo
yerto.
Mencione tu nombre
y de la nada
surgieron abenuces grajos
¡Qué dolor sangrante!
fenecía ya
mi latido garzo.
Miles de cinceladas
iban formando
tus esfinges labios.
Y el olor a mirra
me hizo sentir
el ser más amado.
¡Si!, el más amado.
Porque la ultima oración
de tu inmaculado rosario.
Fue un te amo,
en aquel lúgubre retrato.
©jos.smir
sonriente,
en medio del jardín
oculto,
y maldiciente
En cada retama
sentía el sabor
de la hurí
enamorada.
¡Qué suspiro muerto!,
sentía mi cuerpo
yerto.
Mencione tu nombre
y de la nada
surgieron abenuces grajos
¡Qué dolor sangrante!
fenecía ya
mi latido garzo.
Miles de cinceladas
iban formando
tus esfinges labios.
Y el olor a mirra
me hizo sentir
el ser más amado.
¡Si!, el más amado.
Porque la ultima oración
de tu inmaculado rosario.
Fue un te amo,
en aquel lúgubre retrato.
©jos.smir