Demi
Poeta recién llegado
Ahí van, rodando
Dando vueltas siempre por el mismo lugar.
Esos típicos dolores del alma, esos que generalmente ignoramos de forma consciente por no saber ni siquiera de que tratan. Sabemos que están guardados en algún lado pero no sabemos dónde. Tampoco hay llave que quiera abrir aquel lugar, ni hay conciencia que sepa hacerlos polvo.
Frágiles cuerpos, rotas y descocidas almas.
Se encienden los veleros pero siempre hay un iceberg que te traba; frío, duro y profundo, que clava como daga e implora la libertad de estallar.
¿Pero cómo olvidar? Si el inconsciente no quiso desaparecerlo
¿Será que la ignorancia podrá aunque sea superarlo? O enseñar como maestro el secreto que guarda la confusión Aprender de la convivencia un poco más, sumar para dejar de restar, aprender a llevarlo atadito de nuestra mano demostrándole que con la otra puedo agarrar cosas mejores, cosas netamente hermosas.
Algunas cosas cuestan restar, pero en el desenlace te llevan a sumar.
Algunas cosas inconscientes nos obligan a frenar en un peaje que nos obliga a pagar, pero si el amor cuesta tan caro ¿por qué es lo que más buscamos? ¿Será que hay cosas tan bellas que son más bellas que la belleza misma? ¿Será esa belleza especial la que nos hace pagar cualquier precio y morir en el intento si es necesario?
Y nos vamos por las ramas, y sí, a mí me suele pasar.
Son problemas inconscientes, pequeños o grandes, pero problemas al fin.
El desequilibrio es titánico cuando padecemos de ignorancia a la solución, pero más grande aún, es el dolor que nos produce el carecer de resultados.
Aún así, si la vida es como un árbol, nos quedamos estancados en ramas, sabiendo que podemos seguir trepando más.
Hay cosas que duelen para siempre, cosas que no sanan más lo sé.
También hay vasos llenos, vasos que quieren rebalsar Rebalsan y explotan, estallan de forma drástica y golpean como ola en el medio del mar; pero si rebalsó y estalló ¿no se vació?
Todo vuelve a empezar, hay otra oportunidad. Después de cada tormenta el sol entra en escena para empezar la comedia.
Habrá que esforzarse para subir el precio de nuestra vida, habrá que hacernos valer un poco más tal vez disfrutando no sea tan difícil y quizá hasta podemos pagar esas deudas que nos termina cobrando de más.
Un poco de sonrisa, un poco de humanidad
Vamos, hay que arrancar fuerte y con velocidad, porque el tiempo se va.
Las marcas duelen, pero nuestro inconsciente quiere cubrir una necesidad.
¿Cuál? Supongo que ser feliz debe ser el deseo más profundo, así que caminar entre divisiones y restas afiladas debe ser el mejor plan. Seguramente allá, al final, está una gran cura. Una por la cual valió la pena todo lo demás.
Las risas todo lo pueden curar. Tu amor; la más bella necesidad, la más grande cura, la mejor carrera para ganar.
La ignorancia consciente; un triste y patético enemigo más. No te dejes ganar; Una sonrisa y a volar.
Esos típicos dolores del alma, esos que generalmente ignoramos de forma consciente por no saber ni siquiera de que tratan. Sabemos que están guardados en algún lado pero no sabemos dónde. Tampoco hay llave que quiera abrir aquel lugar, ni hay conciencia que sepa hacerlos polvo.
Frágiles cuerpos, rotas y descocidas almas.
Se encienden los veleros pero siempre hay un iceberg que te traba; frío, duro y profundo, que clava como daga e implora la libertad de estallar.
¿Pero cómo olvidar? Si el inconsciente no quiso desaparecerlo
¿Será que la ignorancia podrá aunque sea superarlo? O enseñar como maestro el secreto que guarda la confusión Aprender de la convivencia un poco más, sumar para dejar de restar, aprender a llevarlo atadito de nuestra mano demostrándole que con la otra puedo agarrar cosas mejores, cosas netamente hermosas.
Algunas cosas cuestan restar, pero en el desenlace te llevan a sumar.
Algunas cosas inconscientes nos obligan a frenar en un peaje que nos obliga a pagar, pero si el amor cuesta tan caro ¿por qué es lo que más buscamos? ¿Será que hay cosas tan bellas que son más bellas que la belleza misma? ¿Será esa belleza especial la que nos hace pagar cualquier precio y morir en el intento si es necesario?
Y nos vamos por las ramas, y sí, a mí me suele pasar.
Son problemas inconscientes, pequeños o grandes, pero problemas al fin.
El desequilibrio es titánico cuando padecemos de ignorancia a la solución, pero más grande aún, es el dolor que nos produce el carecer de resultados.
Aún así, si la vida es como un árbol, nos quedamos estancados en ramas, sabiendo que podemos seguir trepando más.
Hay cosas que duelen para siempre, cosas que no sanan más lo sé.
También hay vasos llenos, vasos que quieren rebalsar Rebalsan y explotan, estallan de forma drástica y golpean como ola en el medio del mar; pero si rebalsó y estalló ¿no se vació?
Todo vuelve a empezar, hay otra oportunidad. Después de cada tormenta el sol entra en escena para empezar la comedia.
Habrá que esforzarse para subir el precio de nuestra vida, habrá que hacernos valer un poco más tal vez disfrutando no sea tan difícil y quizá hasta podemos pagar esas deudas que nos termina cobrando de más.
Un poco de sonrisa, un poco de humanidad
Vamos, hay que arrancar fuerte y con velocidad, porque el tiempo se va.
Las marcas duelen, pero nuestro inconsciente quiere cubrir una necesidad.
¿Cuál? Supongo que ser feliz debe ser el deseo más profundo, así que caminar entre divisiones y restas afiladas debe ser el mejor plan. Seguramente allá, al final, está una gran cura. Una por la cual valió la pena todo lo demás.
Las risas todo lo pueden curar. Tu amor; la más bella necesidad, la más grande cura, la mejor carrera para ganar.
La ignorancia consciente; un triste y patético enemigo más. No te dejes ganar; Una sonrisa y a volar.