Es lo que hay
Poeta recién llegado
Soy desbordado manantial
brotando entre aguas oscuras
de silencios que queman,
mientras el caudal ahogado
de tu susurrante espuma,
como rocío de deseo,
me vacía entero con estrépito.
Regando tu piel de hambre,
gota a gota, besos a beso,
floreciendo tu sangre
en un estremecer nocturno
soy el eco de tu ansia y miedo.
Se oye el gorgoteo rítmico
del caño de ebano que mece
la voz sombria de la cascada
guiando despacio un eco de limo,
resbalando tibio en el pubis
donde quiero siempre morir.
Bebe la orquídea negra
de la espesa y dulce luna
arrancando las eternas grietas
palmo a palmo, lengua a lengua,
de la fuente del imparable
derroche de los sin tierra.
Todo yo soy inexistencia
sin saber que alimento
entre corrientes de caricias,
entre vapor de silencios,
la vorágine madrastra
de la acuosa germinal locura.
Nacer, nada, sólo agua,
sólo rima de pétreo ámbar
soy sin mesura,
sin ocultar nada
como hace el huracán iluso
de los sentimientos mordidos
de cristales opacos y rotos.
Nadamos en la tormenta y buscamos tablas de salvación.
Cuando el eco de las olas nos dejan sordos,
sólo el corazón es capaz de gritar
y soñar.
Es lo que hay
Cuando el eco de las olas nos dejan sordos,
sólo el corazón es capaz de gritar
y soñar.
Es lo que hay