epimeteo
Poeta que considera el portal su segunda casa
En Venecia hay una historia, con visos de verídica que trata sobre el reconocimiento, por parte de “El Consejo de los Diez, de un error judicial que condenó a un joven hornero, por un crimen que otro había cometido. Parece ser que en la pared de San Marcos, junto a la entrada del palacio ducal, lucen (o lucían) dos farolillos alumbrando un cuadro de la Madonna con una inscripción en la que piden oraciones por el alma del povero fornaretto. Así que el Consejo dio la orden de que en todas las sesiones, antes de juzgar, gritase a los consejeros “acordaos del povero fornaretto”.
En la Venecia inmortal
un tribunal indolente,
ejecutó a un inocente
por una sentencia brutal.
Víctima, un joven hornero
que camino de su oficio
encontró muerto a un patricio
por un puñal traicionero.
Mas por cumplir con esmero
cual persona responsable
como el único culpable
fue llevado prisionero.
Encerrado fue en “El Pozo”,
donde puso todo empeño
en jurar no ser el dueño
del puñal que mató al mozo.
El Consejo de los Diez
al hornero sentenció,
y el verdugo estranguló.
con inicua insensatez .
Como, no hay crimen perfecto,
con el pasó de algún año,
descubierto fue el engaño.
y el culpable, un viejo abyecto.
Por querer cambiar su suerte
y huir de fuegos eternos
admite sus grandes cuernos
ante su lecho de muerte.
Muerte que dio al patricio
por una causa celosa
pues pensaba que su esposa
se había entregado al fornicio
La causa se fue aclarando
como el agua de una fuente
“salvando” así al inocente
y al abyecto condenando
El soberbio tribunal ,
“indulta” así al interfecto,
reconoce a tal efecto
el error descomunal.
Fue tan dura la lección
recibida en el Consejo
que sirviéndole de espejo
túvolo por inscripción
Desde entonces no hubo juicio,
donde antes no se advirtiera,
que, con razón, se impartiera
justicia desde su inicio.
Y de consejo a Consejo
permítaseme otro ídem
para que algunos no olviden
lo que aquí dicho les dejo.:
“Los actos de contrición
nos dan enorme sapiencia
escucha de la conciencia
la llamada de atención.”
Los consejos son señeros.
No existe cárcel peor
que condenar por error
a los jóvenes “horneros”
Y frente a una actuación
piensen que están ante un reto ;
tomen esa decisión
“Recordando al fornaretto”.
Perdonad la presentación pero no se como arreglarlo. Estoy pez en informática
En la Venecia inmortal
un tribunal indolente,
ejecutó a un inocente
por una sentencia brutal.
Víctima, un joven hornero
que camino de su oficio
encontró muerto a un patricio
por un puñal traicionero.
Mas por cumplir con esmero
cual persona responsable
como el único culpable
fue llevado prisionero.
Encerrado fue en “El Pozo”,
donde puso todo empeño
en jurar no ser el dueño
del puñal que mató al mozo.
El Consejo de los Diez
al hornero sentenció,
y el verdugo estranguló.
con inicua insensatez .
Como, no hay crimen perfecto,
con el pasó de algún año,
descubierto fue el engaño.
y el culpable, un viejo abyecto.
Por querer cambiar su suerte
y huir de fuegos eternos
admite sus grandes cuernos
ante su lecho de muerte.
Muerte que dio al patricio
por una causa celosa
pues pensaba que su esposa
se había entregado al fornicio
La causa se fue aclarando
como el agua de una fuente
“salvando” así al inocente
y al abyecto condenando
El soberbio tribunal ,
“indulta” así al interfecto,
reconoce a tal efecto
el error descomunal.
Fue tan dura la lección
recibida en el Consejo
que sirviéndole de espejo
túvolo por inscripción
Desde entonces no hubo juicio,
donde antes no se advirtiera,
que, con razón, se impartiera
justicia desde su inicio.
Y de consejo a Consejo
permítaseme otro ídem
para que algunos no olviden
lo que aquí dicho les dejo.:
“Los actos de contrición
nos dan enorme sapiencia
escucha de la conciencia
la llamada de atención.”
Los consejos son señeros.
No existe cárcel peor
que condenar por error
a los jóvenes “horneros”
Y frente a una actuación
piensen que están ante un reto ;
tomen esa decisión
“Recordando al fornaretto”.
Perdonad la presentación pero no se como arreglarlo. Estoy pez en informática
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