Évano
Libre, sin dioses.
Todos de la mano viajamos al infierno
¡olé señores, qué locos estamos
ja, ja, já!
y este no es más
que el este del este de este
globo inmenso donde tanto animal del oeste
y del norte y del sur manosea
las sienes ja, ja, já.
Terráqueos oscilando como peonzas
que giran y giran en locura solar,
o esa caldera que alimenta las llamas
del mal del mal del alma del mal;
y que va
como loca roca que a veces nos toca
y llora y ríe y gime y muere.
Locos y cuerdos en ningún lugar,
o el infinito negror de un universo
vacío y sin final final final.
¡Qué colosal, madre mía,
qué colosal fantasía
se recrea y crea y cree ante
unos ojos que sólo ven y van
a deseos de cerebros in
comprensibles.
¡Qué colosal, madre mía,
qué colosal fantasía!
¡olé señores, qué locos estamos
ja, ja, já!
y este no es más
que el este del este de este
globo inmenso donde tanto animal del oeste
y del norte y del sur manosea
las sienes ja, ja, já.
Terráqueos oscilando como peonzas
que giran y giran en locura solar,
o esa caldera que alimenta las llamas
del mal del mal del alma del mal;
y que va
como loca roca que a veces nos toca
y llora y ríe y gime y muere.
Locos y cuerdos en ningún lugar,
o el infinito negror de un universo
vacío y sin final final final.
¡Qué colosal, madre mía,
qué colosal fantasía
se recrea y crea y cree ante
unos ojos que sólo ven y van
a deseos de cerebros in
comprensibles.
¡Qué colosal, madre mía,
qué colosal fantasía!