Sarah Valentina
Poeta que considera el portal su segunda casa
Difusas realidades sobrevienen
y concientizo mis neuronas:
hay anhelos que superan mi gobierno.
No alcanzo a someter un sueño;
pernocto en tiempos dilatados son eternos.
y concientizo mis neuronas:
hay anhelos que superan mi gobierno.
No alcanzo a someter un sueño;
pernocto en tiempos dilatados son eternos.
Esperanza de manos ocupadas,
de tu brisa veraniega busco contagiarme,
no te escondas de mi vista,
tu lenta voluntad de acariciarme
aviva el fuego de mi infierno,
retráctate
y bendice el centro de mi reino con tu espejo.
de tu brisa veraniega busco contagiarme,
no te escondas de mi vista,
tu lenta voluntad de acariciarme
aviva el fuego de mi infierno,
retráctate
y bendice el centro de mi reino con tu espejo.
Mi vida reducida a una azucena
agoniza entre unas piedras coralinas,
el laberinto ansiado de unas manos
le afianza el color de un horizonte.
No soy yo quien aclama renacer ,
es el mar de unos ojos
que me pierden en el tiempo,
luces vespertinas que alimentan mi querer;
infámes oceános que involucionan mi cuerpo.
agoniza entre unas piedras coralinas,
el laberinto ansiado de unas manos
le afianza el color de un horizonte.
No soy yo quien aclama renacer ,
es el mar de unos ojos
que me pierden en el tiempo,
luces vespertinas que alimentan mi querer;
infámes oceános que involucionan mi cuerpo.
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