Xisquio
Poeta recién llegado
Una utopía creada, nacida al amparo
de un corazón solitario
entre nubes de cristales
y matices de soledad.
Ligue mis sueños y unifique el clamor
de un deseo incontrolable
mancillado por la pena
de una ilusa razón de disfrutar tu pasión
Que sabor encontraría
de una placer muerto para mi vida,
si no engalano tus sentimientos
ni formo parte de tus sueños.
Que conmoción en mi mente,
que ni mis latidos siento,
háblame vida mía con alegría,
no quiero un lamento.
Humillas mi clamor entre vaivenes vanidosos,
tuerces mi voluntad con una mirada sensual,
relucen tus labios en mis deseos
y agotas mi quimera queriéndome despertar.
Por que te vas si te necesito,
y embriagas mi carencia por tu lucidez,
trastorna mi vida con tu ser
y caducas mi felicidad por tu libertad.
Pídeme que me arrodille por tu sonrisa,
te besare los pies, por una caricia,
anudare mi alma a tu placer y
matare mi tiempo por hacerte mía.
Un momento de regocijo
y mudare mi vida a la eternidad y
allá arriba, en un cuadro enmarcare,
y con mi Dios de testigo,
siempre tus besos llevare.
Despertare a la vida tal vez
en una fría mañana invernal,
y gritare a los cuatro vientos
que mi vida tiene más razón que
mezquina pasión de un amor sin calor.
de un corazón solitario
entre nubes de cristales
y matices de soledad.
Ligue mis sueños y unifique el clamor
de un deseo incontrolable
mancillado por la pena
de una ilusa razón de disfrutar tu pasión
Que sabor encontraría
de una placer muerto para mi vida,
si no engalano tus sentimientos
ni formo parte de tus sueños.
Que conmoción en mi mente,
que ni mis latidos siento,
háblame vida mía con alegría,
no quiero un lamento.
Humillas mi clamor entre vaivenes vanidosos,
tuerces mi voluntad con una mirada sensual,
relucen tus labios en mis deseos
y agotas mi quimera queriéndome despertar.
Por que te vas si te necesito,
y embriagas mi carencia por tu lucidez,
trastorna mi vida con tu ser
y caducas mi felicidad por tu libertad.
Pídeme que me arrodille por tu sonrisa,
te besare los pies, por una caricia,
anudare mi alma a tu placer y
matare mi tiempo por hacerte mía.
Un momento de regocijo
y mudare mi vida a la eternidad y
allá arriba, en un cuadro enmarcare,
y con mi Dios de testigo,
siempre tus besos llevare.
Despertare a la vida tal vez
en una fría mañana invernal,
y gritare a los cuatro vientos
que mi vida tiene más razón que
mezquina pasión de un amor sin calor.