K. Marie
Poeta recién llegado
Las hojas de los arboles
se movian paralelas a la brisa.
La luz de un nuevo dia le
daba vida a el rostro
de un nino que jugaba a la pelota.
Sus companeros reian de la torpeza
del perro vagabundo que
de tanta hambre no podia correr.
El viento levantaba la tierra
que ahoga sus bocas sedientas,
con cenizas de muerte y pobreza.
Mientras ellos inocentemente se desgarraban
las llagas que producian cosquillas en sus pieles.
A lo lejos el fuerte sonido de una nave aerea
les devuelve la esperanza de que hoy
no dormiran con el estomago vacio.
Sus ojitos buscan el cielo para gritarles
entre sonrisas y bullisio a los hombres uniformados.
Se abren las compuertas de esta gran herramienta
y se asoma un ser desconocido que tiene
el zumbido de un pajarillo con hambre en su nido.
Los ninos rien se miran y sonrien
extienden sus manos en simbolo
de querer atraparlo. Asombrados y hipnotisados
contemplan la caida.
Alegres y conformados fallecen quemados.
Fueron desintegrados, un virus controlado.
Pues ninos fueron y ninos murieron.
Sin tiempo de perder sus inocensias.
Ahora disfrutan en el cielo con sus
estomagos llenos, jugando a la pelota
y riendo del perro que ya no es
vagabundo pero esta tan gordo que aun no puede correr.
se movian paralelas a la brisa.
La luz de un nuevo dia le
daba vida a el rostro
de un nino que jugaba a la pelota.
Sus companeros reian de la torpeza
del perro vagabundo que
de tanta hambre no podia correr.
El viento levantaba la tierra
que ahoga sus bocas sedientas,
con cenizas de muerte y pobreza.
Mientras ellos inocentemente se desgarraban
las llagas que producian cosquillas en sus pieles.
A lo lejos el fuerte sonido de una nave aerea
les devuelve la esperanza de que hoy
no dormiran con el estomago vacio.
Sus ojitos buscan el cielo para gritarles
entre sonrisas y bullisio a los hombres uniformados.
Se abren las compuertas de esta gran herramienta
y se asoma un ser desconocido que tiene
el zumbido de un pajarillo con hambre en su nido.
Los ninos rien se miran y sonrien
extienden sus manos en simbolo
de querer atraparlo. Asombrados y hipnotisados
contemplan la caida.
Alegres y conformados fallecen quemados.
Fueron desintegrados, un virus controlado.
Pues ninos fueron y ninos murieron.
Sin tiempo de perder sus inocensias.
Ahora disfrutan en el cielo con sus
estomagos llenos, jugando a la pelota
y riendo del perro que ya no es
vagabundo pero esta tan gordo que aun no puede correr.