marianella
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y ahí estabas tú,
con tu sonrisa elocuente,
como explicarte
aquel momento icónico,
cuando tus ojos enarbolaban mis movimientos,
y deleitaban los míos
para mirarte a escondidas,
renunciar a mis sentidos
y dejarme libre coquetear con tu presencia.
Y en ese instante
tus manos eran evidente imán
para mis emociones.
Tus ojos vibrantes celestiales
se conectaban con la calidez
del momento,
luces y música,
aquellos motores que levitaban
aun mas la fantasía,
de acercarme a ti
oler tu cuello
y sentir tu cuerpo al mío.
Atarme a tus manos
y robarte de tu boca
algo más que tu sonrisa elocuente.
con tu sonrisa elocuente,
como explicarte
aquel momento icónico,
cuando tus ojos enarbolaban mis movimientos,
y deleitaban los míos
para mirarte a escondidas,
renunciar a mis sentidos
y dejarme libre coquetear con tu presencia.
Y en ese instante
tus manos eran evidente imán
para mis emociones.
Tus ojos vibrantes celestiales
se conectaban con la calidez
del momento,
luces y música,
aquellos motores que levitaban
aun mas la fantasía,
de acercarme a ti
oler tu cuello
y sentir tu cuerpo al mío.
Atarme a tus manos
y robarte de tu boca
algo más que tu sonrisa elocuente.