No conozco tu historia. Eso significa que puedo ser cauto y no decir nada o arriesgarme un poco a decir tonterías con la esperanza de que algo de eso que diga te pueda servir.
Estoy en un momento de cambio o tal vez solo atravesando un instante emotivo que pasará y no dejará consecuencias, no estoy seguro, pero creo que sí, que hay cambio.
Me pasado algo mas de quince años como sin concederme el derecho de amar como si fuera algo valioso. ¿Por qué? Entre otras cosas, porque siempre me han rechazado. Y uno saca sus conclusiones de esos rechazos y de sus formas. No hay forma de saber si esas conclusiones son verdad o no. Y son peligrosas, porque te mutilan, te encarcelan, te dejan miedos.
Hoy no puedo consentir esto:
¿A quién le has otorgado el poder de hacerte bella que no sabe lo que tiene entre manos? Creo que los humanos somos tan miserables que tenemos miedo del amor cuando no somos capaces de corresponderlo, no sabemos cómo reaccionar y salimos corriendo. No somos capaces de pararnos y compartir la misma indefensión de quien ama sin recibir respuesta y quien recibe ese amor sin poder responderlo. De ahí siempre surgirá una profunda tristeza, un anhelo que necesita consumirse a pesar de cómo te hace vivir y morir. Pero debemos evitar siempre que alguien llore más de lo necesario. Más importante, saber reconocer que no es culpa de nadie y que no hay motivo. Es magia. Que no te elija la magia no te hace menos bella.