…tras la frente, que sangra carmines y peces…
tenemos otra gloria, sin duda;
cuanto del sol, graduación, que rellena,
desde esos reinos de las aves,
a su sonrisa morena…
las ofrendas café, en sus cálidas manos…
Esas voces, que nos orientan a coro,
las voces trenzadas entre flores de nata;
voces que acompañan, la ondulada voz del río.
Hay, sin duda,
donde se ofrece el pan,
de las promesas luminosas…
la rosa que se abre,
a esos mundos pequeños,
a los cajones que contuvieron los mares…
los ecos, que multiplicaron las fibras,
de los peregrinos por los sueños de arenas…
Cuando al calor humano,
se entregan la virtud y el color;
las fluidas tintas de las esencias,
y los manantiales que brotan de los anhelos…
tenemos otra gloria, sin duda;
cuanto del sol, graduación, que rellena,
desde esos reinos de las aves,
a su sonrisa morena…
las ofrendas café, en sus cálidas manos…
Esas voces, que nos orientan a coro,
las voces trenzadas entre flores de nata;
voces que acompañan, la ondulada voz del río.
Hay, sin duda,
donde se ofrece el pan,
de las promesas luminosas…
la rosa que se abre,
a esos mundos pequeños,
a los cajones que contuvieron los mares…
los ecos, que multiplicaron las fibras,
de los peregrinos por los sueños de arenas…
Cuando al calor humano,
se entregan la virtud y el color;
las fluidas tintas de las esencias,
y los manantiales que brotan de los anhelos…
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