Se inflama la mañana
cuando la evocan,
cuatro verdes tigres ,
entre los párpados…
los que buscan tapices,
para nuestros trenes café…
buscando recuerdos,
como collages,
entre palabras…
las lluvias tras los teclados;
un lugar entre guitarras de monte…
Tu nombre,
Lidia,
en cada cri-cri, de papel azul…
tras nuestros iris, más ambiciosos
y el ibis en vapores de flores,
como virtudes…
tanto como de ese jardín,
de ilusiones trompeta,
y racimos de nata…
y te quiero tanto,
como paisajes en el revés de mi piel;
como a los paisajes desbordados en ese juego,
que multiplicaba ventanas…
cuando la evocan,
cuatro verdes tigres ,
entre los párpados…
los que buscan tapices,
para nuestros trenes café…
buscando recuerdos,
como collages,
entre palabras…
las lluvias tras los teclados;
un lugar entre guitarras de monte…
Tu nombre,
Lidia,
en cada cri-cri, de papel azul…
tras nuestros iris, más ambiciosos
y el ibis en vapores de flores,
como virtudes…
tanto como de ese jardín,
de ilusiones trompeta,
y racimos de nata…
y te quiero tanto,
como paisajes en el revés de mi piel;
como a los paisajes desbordados en ese juego,
que multiplicaba ventanas…